Reflexionar sobre el año que se nos va es un ejercicio sano: ayuda a echar la vista atrás y nos sitúa en el lugar en el que nos encontramos. Quién soy, dónde estoy, hacia dónde voy. Como es bastante complicado empezar, me he permitido copiar las preguntas del meme de Deira y ponerme a contestarlas como un descosido. Ya sabéis: la confianza da asco.
Sí, estáis otra vez ante un post cuentavidas. Ya sé que os estoy empezando a aburrir, pero qué le vamos a hacer. Me lo pide el cuerpo.
No desesperéis: pronto escribiré sobre asuntos más interesantes. Os doy mi palabra (si es que, a estas alturas del partido, vale para algo).
¡Oh Dios mío! ¡Más de lo mismo otra vez no!
1. ¿Qué hiciste en el 2010 que nunca habías hecho antes?
Hablar ante veinte personas sin aturullarme demasiado y con la ligera sensación de que muestran interés por algunas cosas de las que digo. Dejar un trabajo, con la cantidad de sentimientos contradictorios que eso conlleva. Desear algo con muchísimas ganas y que, voilà, se cumpla de la manera más repentina e inesperada.
2. ¿Mantuviste tus resoluciones de Año Nuevo, y harás nuevas?
A world of No. El año pasado no hice resoluciones y para este año, solo me propongo escribir, escribir y escribir. Ya va siendo hora de que saque adelante proyectos académicos, relatos a cuatro manos y otras cosillas. Obviamente, espero seguir escribiendo aquí también.
3. ¿Se casó alguien cercano a ti?
No, a menos que lo haya hecho en secreto y haya tenido la poca vergüenza de no invitarme a la boda. En ese caso, les deseo lo peor (de buen rollito, se entiende, que estamos en Navidad).
4. ¿Nació alguien cercano a ti?
Cristóbal, el primo-sobrino más rápido del Oeste en el arte de mamar de la teta.
¿Las Palmas de Gran Canaria cuenta como país extranjero? Mira que hay que coger multitud de autobuses y hasta... ¡un avión!
7. ¿Qué te gustaría tener en 2011 que no has tenido en 2010?
Tengo todo lo que podría desear. Bueno, quizás me vendría bien superar mi amaxofobia y encontrar un piso para mí solo. Con una solución habitacional mínimamente habitable, me conformo.
8. ¿Qué fechas de este año permanecerán en tu memoria?
El 12 de enero, el 8 y el 26 de noviembre.
9. ¿Cuál es tu mayor logro del año?
Implicarme en proyectos que odiaba y me resbalaban, pero que había que sacar adelante. Ser capaz de colaborar con gente en un ambiente de sana camadería y forjar alianzas que espero duren para siempre.
10. ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?
Demostrar que, en situaciones de estrés, soy un tipo totalmente inaguantable y no tener la paciencia de contar hasta tres y respirar.
11. ¿Has sufrido una enfermedad o herida?
Algunas infecciones de garganta con fiebre que me han empujado a las fronteras del delirio. Pero nada grave: es que me gusta exagerar.
12. ¿Qué ha sido lo mejor que has comprado?
El Ipod, sin lugar a dudas. Ahora estoy descubriendo las bondades del modo aleatorio y la verdad: mi vida es otra. Se ha convertido en un artilugio tan fundamental como el Scotch-Brite(♫ yo no puedo estar sin él ♫).
13. ¿El comportamiento de quién merece celebración?
El de mi antiguo jefe, el de mi pareja y el de mis amigos y compañeros de fatiga. No sé cómo todavía les queda paciencia para aguantarme.
Por otra parte, mis padres y mi hermano deberían tener varios monumentos repartidos por la geografía española, pero eso no es ninguna novedad. Llevan cuidándome 26 años y todo reconocimiento es poco.
14. ¿La actitud de quién te ha hecho sentir deprimido u horrorizado?
La de los corderitos con piel de lobo que pisan a todo el mundo con tal de lucirse. 2010 me ha obligado a salir de mi aura de buenismo de piruletas y colores chillones... y he descubierto que no todos concebimos el medrar en la vida de la misma manera.
15. ¿Donde se ha ido la mayor parte de tu dinero?
En estudios varios que no sé si saldrán a tiempo y especialmente, en autobuses. Yo he pagado personalmente la comunión del hijo del jefe de Alsa.
16. ¿Qué te ha hecho mucha ilusión?
Viajar a Santander y mi Kindle de Amazon. Todo el mundo debería tener uno. Que nadie crea que el libro electrónico viene a destronar al tradicional: un libro con pastas es lo que es, y así debe ser. El olor a tinta es insustituible. Pero también es verdad que hay escritos puramente alimenticios que merecen ser degustados primero en formato digital.
17. ¿Qué canción te recordará siempre el 2010?
Esta pregunta es muy complicada. Los que me conocen, saben de sobre que tengo una especial obsesión con esta:
y que me tiré meses tarareando esta otra en bucle:
Sin embargo, no las puedo considerar canciones del año porque pertenecen a una categoría superior: la de canciones de mi vida. Además, ya las conocía de antes, por lo que técnicamente no cuentan.
Así las cosas, me quedo con Goodnight and Go, de Imogen Heap. La imagen del Indeciso espantando las palomas de una plaza a trote cochinero mientras sonaba esta canción de fondo es de película, lo juro. Todo ello de camino a la oficina a la que, como no podía ser de otra forma, llegaba tarde.
18. Comparando con hace un año, estás:
i. ¿más contento o más triste?
Infinitamente más contento.
ii. ¿Más delgado o más gordo?
¿¿Qué clase de pregunta es esta?? ¡Esto es un atentado contra mi intimidad! ¡Malditos hijos de puta!(Da un golpe en la mesa y se marcha indignado).
iii. ¿Más rico o más pobre?
Mi tarjeta de crédito sigue llorando cada vez que la saco de la cartera. Supongo que ando igual que siempre.
19. ¿Qué te gustaría haber hecho más?
Leer y escribir, por ese orden.
20. ¿Qué te gustaría haber hecho menos?
Dar voces a quien no debía y maldecir mi suerte sin razón. Lamentarme como un perrito herido desde mi cómoda butaca de color blanco.
21. ¿Cómo pasarás la Navidad?
En casa de mis padres, comiendo cantidades industriales de sabrosas viandas e inigualables dulces. Escribiendo y adelantando trabajo a ratos... y buscando un nuevo lugar en el que asentarme.
22. ¿Te has enamorado en el 2010?
¿Es el cielo de color azul? ¿Es Marte un planeta? ¿Pastan las vacas en las praderas? Pues eso.
23. ¿Cuantos rollos de una noche?
De papel higiénico, muchos. Una noche cené rollitos de primavera, pero eso fue excepcional: normalmente voy a los restaurantes chinos a mediodía.
24. ¿Tu programa de televisión favorito?
Gavin & Stacey. Me parece una comedia romántica tan bien escrita, tan bien medida y con tan buenos actores, que no me importó que me contaran la historia de siempre. Algún día hablaré a fondo sobre ella, merece mucho la pena.
25. ¿Odias a alguien a quien no odiaras a estas alturas del año pasado?
No odio a nadie, aunque a veces lo parezca. Simplemente manifiesto mi desacuerdo con la existencia de ciertos seres y propongo que se les interne en alegres campos de trabajo donde aprendan el valor de la solidaridad, del sacrificio y de las florecillas del campo. La otra alternativa sería reconvertirlos en pienso para pollos, opción bastante respetable (para los pollos, mayormente).
26. ¿El mejor libro que has leído?
La vida nueva, de Orhan Pamuk. A grandes rasgos, trata sobre cómo un libro puede cambiarte la vida. La mía no la cambió, pero sí modificó algunas perspectivas. Muy recomendable.
27. ¿Cúal ha sido tu mayor descubrimiento musical?
Capercaillie. Es una banda de música tradicional escocesa que conocí gracias a cierta bella damisela. Además de preciosas melodías celtas, muchos de sus temas rozan el pop dulce y melancólico que tanto me gusta.
Los pelos de punta, una vez más.
28. ¿Qué querías y conseguiste?
Siempre quise saber si los gnomos existían. Un día, puse una chocolatina bajo una seta y uno cayó en mi trampa. Se llama Golosín y ahora me está mirando con recelo desde su jaula. En un plano más personal, quería cambiar de trabajo y lo conseguí por casualidad: fue un mero golpe de suerte del que todavía no me he recuperado. Aunque he de admitir que he estado un año y medio arropado por personas a las que añoro cada día, a cada instante.
29. ¿Cuál es tu mejor recuerdo de 2010?
Elegir solo un recuerdo es una crueldad. Como soy un ácrata y contesto lo que me da la gana y cómo de la gana, pues ahí va una retahíla: los buenos días de sonrisa y vaso de agua en la oficina, el chocolate negro a media noche, muchos, muchos paseos... Una noche de tertulia con dos grandes amigos, la poligonal no coloreada, toda la familia bebiendo chocolate un viernes por la noche.
30. ¿Tu película favorita del año?
The Lovely Bones. Sé que tiene sus fallos y que Peter Jackson edulcora muchos aspectos de la novela original, pero qué quieren que les diga, a mí me gustó. El cielo de Susie Salmon es una pasada y Stanley Tucci está impresionante como el malvado de la función.
31. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños y cuantos cumpliste?
Mi cumpleaños duró cinco días y cumplí 26. Bebimos mucho, salimos y reímos. Técnicamente lo celebré solo una vez, pero la semana fue irremediablemente festiva y llena de jolgorio y sorpresas. Lástima que el último día fuera tan agridulce.
32. ¿Qué es lo que hubiera hecho tu año mucho más satisfactorio?
Sé que estoy profundamente marcado por la filosofía positiva del cine familiar de Spielberg y por eso me fastidia que el 2010 se haya dejado pendiente poner a los buenos y a los malos en su lugar. Conozco a tantísima gente con talento que merece una oportunidad y a tantísimo espabilao que necesita que le bajen los humos...
33. Describe tu concepto de la moda en 2010:
Los que marcamos tendencia con cada gesto podemos permitirnos el lujo de ignorar esta pregunta. Pero como soy humilde y sencillo, diré que para mí la moda es aquéllo que pasa por los armarios de los demás sin que me dé cuenta. Me conformo con ir correctito, sin más.
34. ¿Qué te ha hecho permanecer cuerdo?
Tener muchas cosas que hacer todo el rato. Para mí, estar ocupado en algo es esencial.
36. ¿Qué tema político te ha inquietado más?
Detesto la política nacional. Las peleas infantiles entre Zapatero y Rajoy me ponen de los nervios. Pero he de reconocer que he seguido bastante la gestión de la huelga de los controladores aéreos y la huelga de broma del 29 de septiembre. En el plano internacional, me ha asombrado el revuelo armado en torno a Julian Assange, el fundador de Wikileaks. Ahora dice que prepara su autobiografía, qué huevazos.
37. ¿A quién has echado de menos?
Sé que me repito: a mis compañeros de fatigas. Es difícil desconectar de repente de las bondades del contacto diario.
38. ¿Quién es la mejor persona a la que has conocido?
Golosín, el gnomo rabioso.
Este año ha venido a reforzar las amistades del 2009, que será recordado por siempre como mi apertura verdadera al mundo exterior.
39. Dinos una lección valiosa que has aprendido de 2010:
Todo siempre puede ir a más. Lo habitualmente bueno puede ser maravilloso. En consecuencia, lo malo puede llegar a ser terrible. El efecto bola de nieve existe y hay que estar siempre alerta.
40. ¿Dirías que el 2010 ha sido un buen año a pesar de todo?
Aun a pesar del altibajos (los ha habido, y muy gordos), el 2010 ha sido un año memorable por todo lo que he aprendido. Quedan muchísimas cosas en el tintero, semillas que deseo que florezcan en el 2011. Pero no puedo quejarme.
A nadie le cabe duda de que las Navidades son fechas señaladas en este blog. Si echamos un vistazo al archivo, comprobaremos que el primer escrito salió a la luz en la Nochevieja de 2007. Justo un año más tarde, me hice eco del primer cumpleaños fallido. Meses después y por circunstancias ajenas a mi voluntad, me tomé un largo descanso que amenazó con una meditada muerte sin dolor, inmerso como estaba en una mirada de la que tardé mucho tiempo en deshacerme. Pero no llegó la sangre al río. Quiso la fortuna que me topara con la gente adecuada y que, poco a poco, me animara a volver a las andadas. Eso fue -si el calendario no miente- hace justo 367 días. Casi nada.
Aquí estoy desde entonces: dando la lata, escribiendo al menos dos veces al mes y procurando ser constante. Expresándome la mayoría de las veces de forma torpe y deslabazada, como el niño que comienza a andar. Pero contento y con ganas de aprender.
No obstante, toda fuerza (creativa o exhibicionista, da igual) necesita otras vías de escape. Por ello, acaba de nacer El Eterno Indeciso en tumblr. Tumbrl es, básicamente, como un blog en pequeñito. Un espacio desde el que compartir ideas sueltas, imágenes y partículas de vida que quedan fuera de esta casa por alguna razón. Desde allí intentaré publicar con más frecuencia, aunque siempre de forma breve y concisa, casi telegráfica.
Que nadie se lleve a error: sigo en La Coctelera y espero actualizar con el mismo ritmo que llevo manteniendo durante un año y un par de días. Simplemente, os invito a que, de vez en cuando, os paséis a visitar a mi hermano pequeño:
El apartado de comentarios y mi dirección de e-mail siguen donde siempre y yo estoy feliz de invitaros a café con palabras en cualquiera de mis dos casas. Que son, como ya sabéis, las vuestras.
Ale, hasta más ver, pequeños castores.
Desde aquí os envío un fuerte abrazo y os deseo unas muy felices fiestas.
1)Tres niños juegan con una pelota en la terraza de una cafetería urbana. Son las cinco de la tarde y las conversaciones entre los mayores parecen animadas. En mesas separadas, varias parejas parecen discutir temas tan apasionantes como el gol de Pelayo Oliveira -novísimo fichaje del Real Pepino- en el último partido de la Liga Champiñón, lo cara que se ha puesto la cigala con las pinzas atadas con cordón de oro y que, hay que ver y gracias a Dios, el Señor Hacendadoha decidido elegir nuestro barrio como puesto secreto de operaciones. Ellas lucen peinados imposibles de peluquerías carísimas y gafazas de sol, y ellos, abundantes litros de gomina y jerseys coloridos en los hombros. Vaya panorama.
Vale, lo siento. Durante mucho tiempo he estado buscando mil excusas para enlazar este video y no las he encontrado. Mmmm... vamos a suponer que estamos hablando de Laura, su flamante marido, sus preciosos hijos (todos los que el Señor quiera, obvio está) y su pandilla de amigotes. La ocasión la pintan calva.
En fin, al grano: los niños. Los dos mayores rondan los cinco años, mientras que el más pequeño apenas se tambalea entre el segundo y el tercer año de vida. Los tres van lo suficientemente emperifollados como para que los apaleen en el patio del recreo, pero es Semana Santa, no levantan un palmo del suelo y todo vale. Aunque mantienen la raya del peinado, ya llevan las blusas ligeramente sacadas por encima del pantalón (mamá, no mires) y los zapatos de charol lo suficientemente polovorientos para llevarse una buena reprimenda. Los dos mayores (gordos, rubios y algo violentos, futuros votantes del PP) se pasan la pelota entre ellos y pasan tres kilos del pequeñajo. El otro, pobre, no para de ir de un lado a otro suplicando que le dejen jugar.
- Quiero jugaaaaar - grita, mientras llora y patalea, desconsolado.
- No, porque eres pequeño y bla, blo, blu - le responden los gordos.
Nicolasito (llamémosle así) corre en busca de sus pijopadres, que seguramente arreglarán la situación con mucha mano izquierda y mucho diálogo y tal.
Si es que, hay qué ver: los niños crecen, las familias cambian, hay cada vez más playstations y ordenadores por casa... pero los conflictos de la infancia siguen siendo los mismos.
2)Tras una agradable y alcoholizada soirée de miércoles noche, varios amigos se encaraman a la cuesta más empinada del Sacromonte de Granada para ver una procesión. Ninguno de ellos es demasiado creyente, pero qué más da. La chica más guapa de la comitiva confiesa que nunca ha visto un paso de Semana Santa a sus 24 años y eso hay que solucionarlo como sea.
Durante la espera -mucho más sobria y serena de lo que cabría esperar-, multitud de temas se pisan y enlazan, en una lucha constante contra el frío gélido de las dos de la mañana. De golpe y porrazo, el mundo entero se funde silencio y aparece el Cristo de los Gitanos en su cruz. Cien lumbres aparecen de la nada y tan solo se escucha el murmullo de un tambor y una saeta, cantada por alguien a quien no se consigue divisar.
Aún desde una posición de descreimiento y agnosticismo radical, he de admitir que es un bonito espectáculo.
3) Un músico callejero irlandés conoce a una vendedora de flores checa y se enamoran. Ella le pide que le arregle la aspiradora, él le propone tocar una canción juntos. Todo empieza en Grafton Street (Dublín) y termina no demasiado lejos. Inundados por una marisma de canciones tristes, nos dan una lección sobre lo que es el amor verdadero y todo parece tan cierto que cualquiera diría que es una película. Se llama "Once", la dirigió JohnCarney en 2006 y está protagonizada (cantada, mejor dicho) por Glen Hansard y Markéta Irglová. Es una gran película pequeña, de las que llegan al corazón si no te pillan con el pie cambiado.
I don't know you / But I want you
"Once" está hecha con cuatro duros, tres de ellos destinados a la producción de la estupendísima banda sonora. La historia es un poco predecible, pero lo es tanto como la vida misma y por eso se disculpa. Todos los personajes están profundamente desarrollados y en su lugar, como el padre del protagonista o el chulillo irlandés que les alquila el estudio de grabación. La música compuesta por Glen Hansard (líder de The Frames) es excepcional y salpica el filme de contrapuntos de emoción bastante potentes. Es una película muy recomendable y alejada de lo que suele verse en Semana Santa (pero qué pasa, veo lo que quiero, paso de "Ben-Hur" y "Rey de Reyes": soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, ¿sabes?), pero hay que verla si se quiere ser una persona de provecho. Punto redondo.
4) En su huída de las procesiones, un padre y un hijo se refugian en un bar. Media hora y dos cervezas más tarde, se dan cuenta de que están más cerca de nunca. De que los problemas del hijo fueron antes los del padre, y de que el hijo tiene la madurez suficiente como para comprender a su progenitor en todas y cada una de sus decisiones.
El padre paga las consumiciones y ambos se retiran silenciosamente. Todas las cartas se han puesto encima de la mesa, se han mostrado de la forma correcta y lo que es mejor, los dos han ganado la partida.
Una mirada cómplice y un "no se lo digas a mamá" han hecho que esta Semana Santa valga la pena por completo.
"55 inmigrantes han llegado en dos pateras a costas de Granada y Murcia este domingo"
"Interceptan una patera con 18 inmigrantes a 22 millas de la costa de Cartagena"
"Tres pateras con 63 inmigrantes llegan a costas de Granada, Almería y Alicante"
"Interceptada una patera con 14 varones de origen argelino frente al Cabo de Gata"
"Localizan una patera con 13 inmigrantes que llevaban siete días sin comer"
"Buscan una patera con 12 inmigrantes que llamaron con su móvil para pedir ayuda"
...Y así ad infinitum.
Es muy complicado entrar en consideraciones morales sobre este tema, más aún teniendo en cuenta que muchísimos inmigrantes ilegales se juegan la vida al cruzar el Estrecho en busca de una vida mejor. Entran en juego multitud de sueños, ambiciones y esperanzas. Por tanto, se trata de equilibrar la balanza entre dos mundos totalmente opuestos: la miseria y natural ansiedad de salir de ella a toda costa y la imposibilidad burocrática de país medianamente desarrollado con un mercado laboral en declive. A ello le sumamos la repugnantes actitudes xenófobas y sus malditos "España para los españoles" y ya la hemos liado. Me gustaría saber a mí qué haríamos aquí si (como ya pasó, pregunten a sus abuelos o vean Vente a Alemania, Pepede Pedro Lazaga, esa ingenua dramedia del landismo tardofranquista) no tuviéramos ni para comprar tabaco. A ver si no emigrábamos a toda leche.
Vengo dándole vueltas al asunto desde que ayer vi Retorno a Hansala (Chus Gutiérrez, 2008), una película sin más pretensiones que promover la reflexión sobre la inmensa cantidad de vidas rotas por la fiereza del mar en viajes imposibles a falsos paraísos como España. Sin entrar en profundidad en consideraciones sobre las virtudes cinematográficas del film -que las tiene-, diría que, al menos, provoca que el espectador se quede con un nudo en el estómago. Y eso, en esta sociedad de comodidades superfluas y problemas gravísimos (¡ayer me quedé sin internet!) es todo un logro.
Imagen de "Retorno a Hansala" (Chus Gutiérrez, 2008)
Retorno a Hansala habla sobre viajes, pero desde un punto de vista novedoso: qué ocurre con los que mueren, cómo vuelven, qué se hace con ellos. Con este fin, se narra la historia de la repatriación de un cadáver desde la perspectiva de su guapísima hermana (Farah Hamed) y un atribulado funerario español (José Luís García Pérez). Ya de paso, se tocan temas como la extrema situación de pobreza en Marruecos, el execrable negocio de los viajes en patera, el fuerte sentimiento de comunidad de la sociedad musulmana, sus costumbres y la terrible necesidad de escapar una vida de pobreza y dificultades. Todo con pulcritud y algún toque de tensión sexual no resuelta que, sinceramente, sobra, pero no molesta.
De un modo mucho más fantasioso -pero no por ello menos filedigno-, El viaje de Said (Goya 2007 al Mejor Cortometraje de Animación, dirigido por Coke Rioboo) nos sumerge en la peor travesía hacia la Tierra Prometida, poniendo el dedo en la llaga en nuestras mayores culpas: papeles sellados que rigen vidas y destinos, empresarios desaprensivos y aprovechados, fuerzas del orden intolerantes que enmarañan y no ordenan nada, políticos incompetentes de yate en Marbella y mireusté y racismo a raudales en la gente de la calle con el tan socorrido emblema "yo no soy racista, pero..."
El pequeño Said nos da una lección de humildad en un extraño sueño que a mí me deja patidifuso. Estamos ante una una obra maestra muy, pero que muy recomendable, especialmente para enseñar a los niños a reflexionar, como se nos muestra en esta estupenda ficha didáctica elaborada por Alberto Olivar Giménez.
En la misma línea, es recomendable echar un vistazo a La aventura de Saíd(Josep Lorman, 1996) un librito de corte juvenil que mis padres me regalaron cuando contaba catorce años. Cuenta la historia de Saíd, un joven marroquí que lo deja todo para comenzar una nueva vida en Barcelona. Pronto se dará cuenta de que España no era cómo le habían contado y que ni siquiera la justicia está de su parte. La historia refleja de forma tremendamente realista el difícil proceso de integración de los marroquíes en nuestro país y las acciones violentas de los skins, en contraste con la ayuda de algunas personas (no seamos maniqueos: no todo el mundo es malo) y de asociaciones como S.O.S. Racismo. Lorman, un geógrafo barcelonés que ha trabajado como guionista y técnico cinematográfico, lo dedica a "todos aquellos que, como Saíd, se lanzaron a la aventura de emigrar y sólo hallaron hostilidad y desprecio".
Que quede claro que no pretendo dar lecciones sobre nada aquí, cada cual que piense lo que quiera. Sin embargo, creo que es buena idea pararse un poco a pensar e informarse. Afortunadamente, el panorama audivisual español está, cada vez más, haciéndose consciente de este problema (por ejemplo, por ejemplo y por ejemplo) y hay muy buena literatura al respecto (aquí se nos habla de algunos títulos que quizás valga la pena conocer). Al menos, para hacerse una idea y no ir por ahí diciendo tonterías. Digo yo.
Yo hice el viaje como tú, a la Tierra Prometida.
La luna estaba sin luz, el mar se tragó mi vida.
Las esperanzas hundidas, los proyectos truncados,
las ilusiones vencidas, todos los sueños ahogados.
El temor a la hoja en blanco es uno de los peores demonios a los que solemos enfrentarnos los indecisos a los que nos gusta escribir. El querer decir algo y no saber qué, ni cómo. A mí me pasa muy a menudo y por ello intento siempre anotar todo lo que me parece relevante, divertido, interesante o bonito.
Estos últimos días han estado jalonados de buenísimas ocasiones que contar, aunque todavía -y para no variar-, no me he decidido por nada en concreto. Así que, y en espera de que la bombilla se encienda y las ideas se escriban solas, dejo aquí una pequeña lista de mis proyectos de entradas más recientes, retazos de una frágil memoria y aún más endeble imaginación, ricos en delirios y metáforas poco conseguidas. Me disculpo, por anticipado, por las posibles disgresiones y salidas de tono. Ahí voy:
1) La historia de un pato que habla idiomas. Será, espero, un relato que invite a la reflexión sobre la incomprensión y la soledad en nuestra sociedad hiperglobalizada y carente de compasión hacia el "raro" o "diferente". Un bombazo seguro.
2) Mi opinión sobre las últimas joyitas cinematográficas que he contemplado: "Animalillos sin ni puta gracia", "Ana Belén hace porno suave para amas de casa" y "Solo los puretas se enamoran". Esta última es muy recomendable y cuenta con una Meryl Streep en estado de gracia, un estupendo y barrigón Alec Baldwin y un sorprendentemente comedido Steve Martin. No es tan previsible como cabe esperar y tiene ciertos secundarios que son la bomba. Amén de alguna escena de despiporre fumeta en una fiesta que vale su peso en oro, por inverosímil y bien construida. De las otras dos (vistas en la nueva TVE sin anuncios, oh yeah), mejor no hablo, pues me pongo de mal humor y no quiero que me censuren esta bitácora.
3) Una disertación filosófica sobre por qué a todo el mundo le emociona la nieve y a mí me da canguelo. Aparte de que tampoco la veo tan bonita, ni le encuentro el gusto a morir de frío a bolazos.
4) Una pequeña reseña sobre lo feliz que me hacen los SMS de los seres más queridos y adorables del mundo mundial a cualquier hora del día (y de la noche). Sé que me repito, pero qué se le va a hacer. Disfruto especialmente los mensajes nocturnos, cuando aún me pillan despierto y puedo contestarlos. Eso de "acabo de acordarme de ti" provoca que un bondadoso escalofrío recorra mi espalda, que el arcoiris de las emociones comience a confluir en un solo color, denso como las florecillas del campo más bucólico en la primavera más temprana, cuando aún hace fresquito y es aconsejable llevar una rebeca fina como la frontera de alegría vital que el tren de los sueños cruza a través de las vías de caramelo que separan nuestra idolatrada niñez de nuestra cada vez más dura y menos azucarada edad adulta. Vamos, que me pongo muy contento, ¿me entiendes?
5) Un cuento sobre un escritor que siempre tira sus obras a la basura por miedo a no ser lo suficientemente brillante y que, de repente, se encuentra por la calle con el personaje de la novela que no terminó. El personaje, desaliñado y dolorido, le increpa su actitud y al final la cosa acaba como el Rosario de la Aurora. La moraleja será: Niños, hay que terminar las cosas y aprovechar el tiempo que nos da la vida.
6) Coca-Cola Light y Pepsi Boom: Una historia de amor imposible. Completan el reparto la Kas de Naranja y la Fanta de piña, dos incomprendidas amantes lesbianas en un mundo de azúcares añadidos en el que el éxito, el fracaso y las drogas van de la mano. Lo dedicaré a todo aquellos que piensan que la Pepsi "sabe a charco". De aquí a Hollywood hay un paso, señores.
7) Mi últimos redescubrimientos musicales: Maggie Reilly e Ismael Serrano. Me empalagué con ellos en la adolescencia y Spotify ha vuelto a traerlos a mi vida. Ahí van dos botones, para la mejor muestra:
Vale: las cantantes de pop dulzón y ojos bonitos empiezan a ser una pauta.
No, no es un canto a la pederastia. Toca leer entre líneas y no quedarse con lo obvio, leches.
...Y un nuevo blogque me acaban de recomendar y que los traductores, esos pequeños seres invisibles a los que todo el mundo toma como diccionarios con patas, encontrarán bastante útil y ameno.
Y también quiero escribir sobre Michael Ende, el abuelo Palancas y mis peripecias vitales en este invierno inolvidable. Pero eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.
Para mí, los comienzos de fin de semana son cada vez más raros. Los viernes, siempre pienso que me va a cundir muchísimo y que voy a hacer innumerables cosas: ver amigos, ver películas, adelantar trabajo, dormir catorce horas y estar con la familia. Al final me paso el sábado con la batería baja, sin hacer nada en especial. De hecho, hoy me he descubierto a las cinco de la tarde viendo videoclips y tonterías en Youtube mientras que los remordimientos se acumulaban en mi estómago como dos kilos de dulces de nata. De verdad, qué pesada puede ser la apatía.
Pero no ha sido todo malo y aburrido, menos mal. He tenido dos hallazgos insólitos:
El baile de las cejas
He descubierto esta locura de anuncio gracias al blog del nunca suficientemente valorado BobPop TV. De él se podrían decir muchas cosas, pero todas quedan resumidas en una: los británicos son los mejores haciendo anuncios. Me encanta esa música ochentera, la cara de esquizofrénica que tiene la niña y cuando se pone a hacer música con el globo. Es genial.
Cuando la parodia supera al original
Esta parodia de Womanizer, el último éxito de la eternamente petarda Britney Spears vale su peso en oro. Lo que más me gusta es que esta Venetian Princess (al parecer una humorista profesional) es mucho más guapa que Britney y tiene un sentido del humor bastante blanco. Porque, para ser sinceros, lo más fácil hubiera sido dejar a la cantante como un trapo y hacer una parodia basada en sus (más que explotados) defectos. Lejos de eso, han retomado la burla al colectivo geek típico de las películas estadounidenses de instituto y han creado una cancioncita simpática tan pegadiza como la original. No creo que nadie se sienta ofendido de veras, pues el videoclip está hecho con mucha gracia. Y además, los jovencitos con gafitas de pasta y tirantes no existen, creo.
En fin, parece que hoy me ha salido una entrada más flojita, pero es que ésa ha sido la tónica general de mi día. Un día débil, flojo, sin nada más que reseñar.
No sé si odio o adoro los días así. Me gustan porque suponen un descanso para mi ya de por sí fatigada mente, pero, por otro lado, detesto tener días "en blanco".
Hace exactamente un año, un joven bastante atolondrado decidió abrir un blog en la Coctelera. No tenía mucha idea sobre lo que iba a escribir, aunque se prometió a sí mismo que se desahogaría siempre que lo considerara necesario. No quería llevar un diario al uso (nunca fue un tipo constante), ni tampoco aburrir a nadie con sus historias. Pretendía ser claro, conciso, brillante y certero. Pero la mayoría de las veces sus escritos le sonaban falsos, torpes e impostados. Como si lo que estuviera diciendo careciera de relevancia en el momento de pulsar "Publicar". No obstante, se propuso actualizar con puntualidad (al menos una vez a la semana) y se tiró a la piscina.
El primer hijo nació para fracasar. No tenía mucha lógica desear un Feliz Año a la gente que no te conoce, y por ello quedó abandonado en un rincón. Era un post un pelín deslabazado, carente de gracia y lleno de tópicos. Pero no por ello lo eliminé, sino que preferí dejarlo como un residuo del extinto 2007.
El Eterno Indeciso siguió su andadura, balbuciendo y gateando, hasta el 26 de enero de 2008. Aquél día parió otra criatura fruto de una terrible decepción sentimental, de un barco que se hundió antes de zarpar. Fiel a mi compromiso, jamás lo borré ni me arrepentí de él.
Como me gusta decir de vez en cuando, la vida es lo que ocurre mientras planeamos otras cosas. Por ello, esta bitácora fue un cadáver hasta el 9 de octubre (sin contar un mínimo soplo de vida en verano). Desde ese día, medio en serio, medio en broma, tontito a veces y tremendamente trágico otras, vengo contando mi peripecia vital con sus altibajos. Mis ocurrencias, mis relatos. Mis cosas.
El que hable de aniversarios solo significa una cosa: que espero que en 2009 pueda seguir aquí, compartiendo con vosotros. Mi deseo para este año que está a la vuelta de la esquina es continuar disfrutando desde esta ventana de vuestras historias, las de mis amigos de la coctelera:
Aunque cada año llega antes, creo que se puede afirmar que la Navidad ha comenzado. Ya hay luces de colores en mi barrio, ya están las tiendas llenas de gente y ya empiezan a verse los primeros Papás Noeles por ahí. El otro día vi uno delgado, con chapitas en la solapa, gafas de sol y ¡fumando! Sin duda era un chaval que estaba harto de llevar el trajecito, pero es que, oye ... me quedé impresionado. Tampoco es cuestión de ir riéndose (jojojojo) por la calle, pero un respeto, que hay niños.
En fin, al caso. No soy una persona especialmente navideña: hace miles de años que no pongo ni un solo adorno, ni hago regalos a todo el mundo, ni escribo felicitaciones. Tampoco creo que en esta época del año se respire un aire especial por la calle, ni que debamos perdonar a nuestros semejantes, ser gentiles, caritarivos y poner un pobre en nuestra mesa. Ser buena gente es algo que se debe hacer todos los días, durante todo el año. Poquito a poco, si me apuran, pero sin dejarnos llevar por malos sentimientos. Esa idea del karma de que uno recoge lo que siembre es una verdad como un templo.
Hoy, por circunstancias ajenas a mi voluntad, me he visto obligado a preparar un paquete de productos navideños para una buena amistad que tengo en el extranjero. Mantecados, turrones, esas cosas. También he metido postales de mi ciudad, un libro y lo mejor, una tarjeta de ésas que nunca escribo. Y he de confesar una cosa: me lo he pasado como un enano preparándolo todo. Pensar en la cara que va a poner esta persona cuando reciba el super paquete me ha animado a esmerarme y a escribir cosas que jamás pensé que podría escribir. No sé si será cuestión de la edad, pero hasta ahora no había preparado nada con tanta ilusión. Una vez más, me he dado cuenta de que la amistad lo puede todo y me he puesto un pelín cursi. Tanto, que me he dado cuenta de que lo que realmente me gustaría es meterme en la caja y decirle...
... pero, habrá que conformarse y apechugar con la distancia.
Hasta ahora sabía que me gustaba recibir regalos, pero he descubierto que me ilusiona aún más hacerlos a la gente que quiero. Es una buena lección para un domingo por la tarde.
Solo soy un letraherido más, amante de todo lo que tenga que ver con la palabra escrita.
Me encanta hacer mil cosas a la vez en pequeñas dosis, lo que ha hecho que me gane una merecedísima fama de lento y pesado.
Siempre intento mostrarme tranquilo y paciente, aunque a veces me dan ganas de cortar alguna que otra cabeza. Ladro mucho, pero no muerdo.
También me gustan mucho la televisión y el buen cine, aunque lo que realmente me fascina es ir de un lado para otro para comprobar que más que culturas diferentes, existen personas parecidas con distintas circunstancias. Ya dijo alguien que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.
En este blog intentaré que haya de todo, aunque no puedo prometer nada. El objetivo principal es utilizarlo como herramienta de liberación, como vía de escape de mis penas y espejo de mis alegrías. No obstante, todavía no he decidido sobre qué escribir. Mejor me lo pienso más tarde, pues todavía estoy dudando...