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La Coctelera

Cuando los árboles no dejan ver el bosque

Categoría: Coffee & TV

30 Enero 2011

La caja tonta

Hola a todos:

Mi nombre es Casimiro R-XXII y soy un extraterrestre del espacio exterior. Concretamente, vengo de Pluski-Pluski, un vasto territorio al oeste de Clander Jrander, en el mismo distrito centro de Mercurio. Me he criado -como podéis imaginar- en un lugar privilegiado que está a años luz de vosotros, viles seres humanos sin capacidad de discernimiento ni decisión.

Antes de que preguntéis: el que pone los nombres a los sitios en mi planeta no tiene ninguna relación con ese tal Chiquito de la Calzada que tanta gracia os hace. Malditos ignorantes.

Podéis llamarme Casi o Miro. Nunca me llaméis por mi nombre completo, pues puedo molestarme profundamente por razones que no vienen al caso.

Mis jefes (que, una de dos: o son unos sádicos o unos cachondos irremediables) me han pedido que analice la especie humana a partir de la televisión española. No me preguntéis por qué.

El acercamiento a mis investigaciones es reconocidamente inmaduro y admito que aún me queda mucho que pulir. Pero, tras un par de horas visioanalizando (¿se dice así?) una modesta pantalla atiborrada de canales de emisión abierta en este pais de flamencas, chulapos y chirigotas, mis conclusiones sobre los gustos de seres humanos son las siguientes:

1) Después de comer, comedieta. Como buen mercuriano, me paso las mañanas viajando en autobús, durmiendo o trabajando. Debido a esto, no pude comenzar mi sesudo análisis hasta pasadas las 15.00. del pasado viernes 28 de enero. Primero, vi un trocito de un programa "humorístico" presentado por una rubia de piernas largas y un señor regordete, bonachón y que se comportaba como un orangután en celo.

Qué bonito es el amor, sobre todo en primavera, cuando sale el sol...

He de admitir que sonreí un poco ante el teatrillo de estos dos y sus colaboradores. Pero, no sé, me resultó un poco deslabazado. Algo así como la coca-cola sin burbujas, un jardín con pocas flores, la caja roja de Nestlé sin bombones de chocolate blanco. Más o menos, como las risas forzadas después de un funeral. Parecía, sinceramente, que faltaba algo o alguien allí.

No obstante, el mensaje con el que me quedé es esperanzador: todavía queda vida inteligente en la Tierra (y el Eterno Indeciso es maravilloso porque me dejó ver la tele en su casa... por favor, deja de apuntarme con una pistola).

2) Cualquier tiempo pasado fue mejor. O eso parecen creer la mayoría de los españoles (y, por extensión, todos los seres humanos, ejem). Resulta que, a la hora del café (en mi planeta tomamos aguardiente de los volcanes de Jandrungic, algo suavecito), todo son telenovelas sobre amores, pasiones y demás instintos ocultos ambientados en épocas pasadas. Por un lado, había una que se desarrollaba en exactamente cinco decorados parecidos y otra de bandoleros, señoritingos y jornaleros que recogen aceitunas en la serranía de Ronda. Nada que objetar a esto, aunque todos sabemos que el mejor aceite del mundo viene de Jaén. Eso es algo que hasta los mercurianos de Pluski-Pluski tenemos presente en nuestras oraciones diarias.

La taberna estará suciasca, pero nosotros estamos impecables

En la de bandoleros, la acción se sitúa en el pueblo imaginario de Arazana y los personajes dicen mucho "Oiga señorita, que esto es Andalucía" con acento de Valladolid. Ignoro si, en la época en la que esta ficción se encuadra, Andalucía era algo así como la antesala del infierno o algo así.

La otra tiene lugar en una plaza con tasca, un portal de pisos, una tienda de discos y poco más. Hay un malo engominado (no podía ser de otra forma), una beata de buen ver, una profesora de baile, varios jovencitos enamorados, una pareja liberal... lo cierto es que, a priori, esta es más interesante y da la impresión de que está mejor interpretada, más creíble dentro de sus limitaciones.

Una cosa muy importante: no importa lo histórica que sea la cosa, siempre hay un bar. Los bares son necesarios para la supervivencia humana, por lo que se ve. Allí se reúnen los personajes más pobres (los ricos beben en casa o en lugares sofisticados) y suceden multitud de acontecimientos. Para ser exactos y según las estrategias de cálculo más avanzadas ejecutadas por la calculadora de mi ordenador interestelar, pasan cantidubi de cosas. Sin exagerar: un mogollón de historias se dan lugar tras la barra.

La foto de grupo la hacemos en la puerta del bar,¿dónde si no?

Hay cierto tufillo a rancio en la sobremesa, como de cartón-piedra gastado. Los personajes que pueblan estas ficciones son repetitivos y primarios, rudos o refinados, planos en la mayoría de los casos. Sin embargo, consiguen algo importante: hacen que los seres humanos que ven la televisión a esas horas se sientan identificados. El truco está, parece ser, en reproducir la tosquedad del comportamiento humano y plasmarlo en tramas que pueden ir desde la cotidianeidad hasta el surrealismo con ligeros toques de aventuras y una reiteradísima obsesión por el amor. Aquí todos andan con la cabeza en las nubes y se guían (básicamente) por la necesidad de satisfacer sus deseos. De ahí podemos sacar una conclusión interesante: el ser humano está siempre interesado en querer y, a ser posible, en hacer el amor a todas horas, como los conejillos.

3) La solemnidad del ridículo. Tras mi particular lección de historia de España, me sumergí en un magacín de tarde de dudosa calidad en el que una guapísima presentadora (Gloria Serra, creo recordar) se subía en un púlpito de corrección y absolutísimo rigor periodístico para entrevistar via telefónica a la madre del "Cuco", implicado en el caso de Marta del Castillo. Ni que decir tiene que tuve que cambiar de canal ante la cantidad de incoherencias que salieron a flote. En la segunda cadena había un documental en el que un montón de hienas rebuscaban en las tripas de un león muerto. Creo que no fue una casualidad.

Con mucho respeto ¿eh?, pero queremos toda la carnaza

En un arriegado alarde de decisión, a sabiendas de que la curiosidad mató al grombritoski ("gato" en Mercurio), volví de nuevo a la tercera cadena. Sentados en una mesa "de debate" se encontraban varios colaboradores, ávidos bebedores de agua embotellada (u otro líquido transparente y quién sabe si espiritoso), que parecían discutir con un cura de noventa años sobre la homosexualidad, la conveniencia de llegar virgen al matrimonio y ese tipo de cosas que dicen los cristianos castos y puros de golpe en el pecho y puñalada por la espalda. La cursiva es intencionada, porque en realidad estaban cachondéandose de un anciano senil.

Y digo yo, ¿tiene mucho sentido intentar hacer entrar en razón a un jesuita caduco que recomienda pegar guantazos a los niños? ¿Alguien cree que pueden sacarse buenas conclusiones de un enfrentamiento así? ¿Acaso no tenemos derecho a chochear y mantener ideales (deplorables, por otra parte) hasta la muerte? Al fin y al cabo, la gente que se puede tomar a este hombre en serio está en su misma onda y en Mercurio somos muy de la libertad de expresión y esas cosas. Un cura puede decir lo que quiera como persona que representa a una fe o creencia: igualmente, como tengo capacidad de raciocinio, pues puedo ignorarlo completamente y dedicarme a mis cosas.

No estoy seguro de poder extraer unas conclusiones relevantes de este programucho, aunque me decantaría por pensar que el ser humano es contradictorio por naturaleza. Esto no es malo de por sí, si no fuera porque manifiesta bastantes gustos comunes con los del escarabajo pelotero.

4) No me chilles, que no te veo. Por la noche no pude aguantar demasiado el desfile de gritos, miserias humanas y cantantes de tercera regional. En la primera pusieron una especie de concurso en el que varios aspirantes a trovadores de orquesta de pueblo lanzaban desagradables y desafinados gorgoritos al aire con el objetivo de participar en el Festival de Eurovisión, que viene a ser como el Concurso Interestelar de Comer Huevos Duros de mi planeta pero cantando. Vamos, una ful de Estambul con un señor de pelo indescriptible como reportero en el backstage.

Lo pasé mal en el colegio con este pelo. Por cierto, ¿dónde es el cásting para la nueva versión de "Momo"?

Pero, y aquí está lo peor del asunto: este era el único programa que se salvaba de la parrilla. Al menos era blanco y poco dañino.

En Antena 3 y Tele 5, solo dieron programas de corazoneo en el que varios buitres griznaban sin ton ni son. Mucha pluma, mucho cuento, mucha mala leche. No puedo decir mucho más, porque mi cerebro mercuriano apenas puede aguantar ese tipo de torturas. En Cuatro, un señor muy alto aconsejaba a un cani cómo debía comportarse con sus padres. Todo con mucho drama y didactismo de opereta.

Menos mal que anoche (el Eterno Indeciso me invitó a su casa porque es un ser brillante y magnánimo, por favor, sácame las astillas de las uñas de los pies) tuve la oportunidad de ver  "Azuloscurocasinegro", la película más divertida del cine español sino fuera porque la expresión de Quim Gutiérrez invita al sueño más profundo.

Pocas conclusiones admirables puedo sacar sobre lo que vi: parece ser que el mayor divertimento en la televisión española consiste en gritar mucho, airear miserias humanas y rebuscar en los desperdicios de los demás. Sobreviven resquicios de entretetimiento "puro" que quedan empañados por una realización deficiente y baratuna, así como de mercadillo. Hay buenos actores en las ficciones, pero han de conformarse con representar estereotipos comunes y manoseados.

Tomando estos hallazgos como base, solo puedo deciros una cosa, queridos terrícolas: la invasión está cerca.

Lo agradeceréis, porque vuestro planeta se va a la mierda de todos modos.

En Mercurio no comemos ratas, pero tenemos mucha más mala ostia

Tags: tv addict

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13 Junio 2010

Aquellas maravillosas secretarias de España

Título: "Las secretarias"

Director: Pedro Lazaga

Año de producción: 1968

Guión: Pedro Masó, Rafael J. Salvia

Reparto: Rafaela Aparicio, Florinda Chico, Antonio Casas, Teresa Gimpera, Sonia Bruno, Paca Gabaldón, La Polaca, Mary Carrillo, Juanjo Menéndez.

Duración: 85 minutos

País: España

Ficha en IMDB

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Lo mejor de las películas de "Cine de Barrio", ese cementerio de elefantes de la 1, es que tienen un interés antropológico innegable. La mayoría de ellas  ("españoladas" se les llama despectivamente) funcionan como un acertado reflejo caricaturesco de la sociedad (tardo)franquista. Su calidad cinematográfica es más que discutible, pero no su fidelidad a los valores, tradiciones y esquemas mentales que imperaban en las casas del españolito medio en aquel entonces.

"Las Secretarias" (Pedro Lazaga, 1968) es un ejemplo claro de la tendencia exagerada al realismo patrio con tintes costumbristas. En otras palabras: personajes estereotipados hasta la náusea, planos infinitos de piernas bonitas y diálogos sonrojantes. No obstante, hay un fondo de verdad en todos y cada uno de los problemas de estas atribuladas amazonas de vestidos caros, cigarrillos interminables y maquillajes imposibles que luchaban por hacerse hueco en un mundo dominado por el hombre.

Bajo la perspectiva de joven bienpensante nacido en los ochenta, lo cierto es que la imagen de la mujer presentada en la película llama la atención por su ingenuidad y crudeza. Han pasado cuarenta y dos años desde su estreno y las cosas han cambiado mucho. O quizás no.

A mí me da en la nariz que bastantes situaciones machistas que salpican esta obra se dan aún hoy en día en nuestro cacareado siglo XXI. Hagamos, pues, un breve repaso:

  • Una de las secretarias (Teresa Gimpera) abandona el trabajo en la oficina tras casarse porque tiene que dedicarse a ser la "señora de la casa". Hasta le prepara el café con leche a su marido.
  • El personaje de Paca Gabaldón (a la que llaman "la frívola") presume de ser la más sobada por los superiores y de cambiar de jefe cada tres meses.
  • Uno de los jefes se enrolla con la secretaria interpretada por la Polaca (fallecida hace poco, D.E.P.) y si te visto, no me acuerdo. Como no podría ser de otra forma en una dramedia social de estas características, la chica (joven, guapa, marchosa, emprendedora) lo pasa fatal e intenta suicidarse a base de pastillas.
  • Por último, la secretaria a la que da vida Sonia Bruno acaba encontrando el amor con el cerebrito de la oficina (Juanjo Menéndez), el típico feo, tímido y apocado al que nunca habían dado un beso. Esto no tendría nada de particular... si no fuera porque desde el minuto 1 de la película se nos presenta a Sonia (lo siento, no me quedé con ningún nombre de los personajes) como la más alocada, la más libre, la más excéntrica, la más pasota, la más lista, la más desinhibida y la más todo del grupo. Vamos, que los guionistas necesitaban redimirla a toda costa.

Al final, tan solo la primera secretaria se salva de la quema, ya que pronto se aburre como una ostra en casa, manda al marido a hacer gárgaras (lo que se intuye porque el palomo no sale más en pantalla, no sabemos qué opinaría Franco de ésto) y retoma su vida de secretaria independiente y servicial. Paca y la Polaca se quedan igual: una le da un bofetón al baboso de su jefe de vez en cuando y la otra se recupera y vuelve al trabajo. Y aquí no ha pasado nada, señores.

Así las cosas, el paradigma de mujer moderna y triunfadora que se nos enseña no es mucho más alentador:

  • Jóvenes y guapas. Las mayores y gordas parecen de menor valía profesional. La secretaria más mayor (Mary Carillo) es despedida y readmitida tras la huelga de brazos caídos de las bellas del lugar, mientras que las más rellenitas (Rafaela Aparicio y Florinda Chico) son un mero alivio cómico.
  • Ligeramente aputonadas en el vestir y el caminar. Parece ser que para triunfar en la vida hay que gastarse una millonada en trapitos y darse aires de sex symbol en cada paso. Además, hay que fumar empedernidamente y poner morritos para aumentar la sensualidad del conjunto.
  • Se creen sexualmente liberadas, pero luego se cuelgan desesperadamente del Macho Alpha de la manada. El poder de atracción de la testoterona, que nunca cambia.

Sé que estoy siendo injusto y que no debería hablar así de esta película. Quizás debería centrarme en sus virtudes de esta obra (difíciles de encontrar) y hablar sobre la actuación de tal o cual actriz. Pero es que, una vez más, me hierve la sangre. La historia no me parece tan anticuada como debería, al menos en comparación con el trato desfavorecido que las mujeres sufren actualmente.

Conozco a chicas jóvenes que han renunciado a sus carreras tras casarse y tener hijos y a maridos que lo ven bien. También conozco a alguna "frívola" de la vida y a otras que complementan su brillo profesional y total dedicación a sus carreras con poses impostadas de femme fatale, vestidos cortos y actitudes pretendidas de adoración al hombre.

Sé de muchas que intentan ser las mejores en lo suyo y continuamente se dan de bruces con la realidad del Currículum Vítae en el cubo de basura por no ser las más guapas, o que se resignan a trabajar 14 meses para ganar el mismo sueldo que un hombre en un año.

En "Las Secretarias" aparecen máquinas de escribir Olivetti, calculadoras gigantescas, incluso un ordenador IBM que ocupa una habitación entera. Ves a Rafaela Aparicio introducir varias hojas de papel y de calco en el rodillo de la máquina de escribir para sacar varias copias del mismo documento y te tronchas de la risa. Parece algo rancio, viejuno, pasado de rosca. A uno le hace gracia porque se antoja impensable en la Era de los superordenadores.

Ojalá nos resultara hilarante ver lo catetas y superficiales que eran las secretarias y lo atrasada que estaba la sociedad de finales de los sesenta. Pero, desgraciadamente, no es así.

No hemos avanzado nada.

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3 Mayo 2010

Los nuevos Zipi y Zape

Hoy estoy indignado. Mucho. Enfadadísimo hasta límites insospechables. Me sale el humo por las orejas.

¿Y por qué? Muy sencillo: porque disfruté como un enano con Zipi y Zape y ahora he descubierto que hay unos dibujos animados que son una chufa.

José Escobar debe estar revolviéndose en su tumba.

No sé a qué mente preclara se le ocurrió hacer un sacrilegio semejante, pero lo cierto es que los tiempos modernos no sientan demasiado bien a los eternos traviesos del tebeo español. Referencias a OT, El Monstruo de las Pelusas (WTF?) y diálogos como este...

- Oye Zape, ¿crees que es necesario salir de este tranquilo lugar llamado clase en hora de recreo?

- Veamos... aburridos, solos, sin bollycao y con ganas de cambiarle el agua al canario... yo digo: ¡al ataque, Zipi!

...provocan que me ponga rojo y se me hinche la vena a lo Patiño.

¿Bollycaos? ¿Cambiarle el agua al canario? ¿Al ataque? Si estos gemelos siempre fueron correctísimos, y hasta un pelín cursis. Eran descarados, pero muy educados, creo recordar. Escobar se cuidó muy mucho de mostrar malos modelos de conducta a sus jóvenes lectores.

Además, ¿dónde está Peloto? ¿Por qué tienen amiguitos nuevos? ¿A qué viene ese diseño tan feo y lleno de ángulos? ¿Dónde andan Pantuflo y Jaimita Zapatilla? Por lo menos en la película de 1982 aparecían todos los personajes, aunque también fuera un bodrio de mucho cuidado.

(Notas para el recuerdo: salían un Hulk azul y unas ángeles de Charlie falsas, los malos eran italianos porque decían spaguetti y cosas así, había un coche que volaba, la madre de Zipi y Zape parece un poco esquizofrénica y la asistenta negra de la marquesa era una mujer con la cara pintada de negro. Y el director venía de hacer películas picantonas del destape. Con dos cojones).

Ya, ya, lo sé. Vistos con ojos de adulto son surrealistas, estúpidos y bastante cutres. Pero cuando era pequeño, a mí me hacía mucha gracia esta película, qué le vamos a hacer.

Se me ocurren multitud de preguntas para los creadores de este engendro de dibujos animados (que, por cierto, no he podido aguantar más de cinco minutos, tan ofuscado como estaba) y otros tropecientos reproches e improperios. Porque anda que no hay historias de estos dos que podrían adaptarse a la televisión con éxito si se hace con cuidado. Me vienen a la cabeza dos (las dos que más disfruté, por supuesto): "El Tonel del Tiempo" y "La vuelta al mundo de Zipi y Zape" (que ya han sido adaptadas como videojuegos de aventura gráfica de forma bastante pobre, por lo que dicen los expertos). 

Pero mejor me callo, que habrá niños que "disfruten" con estos nuevos Zipi y Zape. Yo, desde luego, sigo prefiriendo a los gemelos pedantones que coleccionaban vales para sus soñadas bicicletas.

Si es que ya no se respetan ni los clásicos, ostias.

"Las galaxias conquistamos / porque somos muy humanos". Qué letras, qué profundidad, qué recuerdos. Cuánto daño hizo Parchís...

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19 Diciembre 2008

Contrastes y saltos de eje

Si hay algo que me gusta especialmente en la vida son los contrastes. Las personas que no son lo que parecen ni parecen lo que realmente son. Los pijos inaguantables a primera vista que luego resultan que son buenas personas y los bondadosos que te pegan la puñalada trapera cuando te descuidas. Los tonos grises, los matices, lo inesperado.

Me encanta tropezarme con estampas surrealistas cada día, como Papás Noeles en motocicleta, niños amables que te ceden el paso y billetes de cinco euros por el suelo que luego resultan ser folletos publicitarios. Sorpresas así ayudan a que todo sea más llevadero.

Asimismo, disfruto mucho con las bromas con el lenguaje, la intertextualidad, el juego de situaciones, las enumeraciones de cosas sin mucho sentido, la importancia de los pequeños detalles, los comentarios de este blog (que siempre leo e intento contestar) y todo lo que sea irreal desde el buen humor. Por eso me lo paso tan bien con Qué vida más triste y con los cortometrajes ¡Tía no te saltes el eje! y su segunda parte (Kike Narcea).

Me parto de risa con estas dos. En nada de tiempo, nos han explicado lo que es un eje, la metaficción, un fundido, la voz en off, un plano detalle y han jugado con el lenguaje cinematográfico de forma sublime. La segunda parte quizás haya perdido algo de frescura, pues ya no hay tanta sorpresa, pero mantiene el tipo y se deja ver muy bien. Y el final es de traca.

Después he visto a estas dos grandes y jovenes actrices (Mariam Hernández y Esther Rivas) en "La Tira", pero ya no es lo mismo. Lo que aquí es espontaneidad y simpatía allí se ve estropeado por unos guiones que huelen a rancio desde lejos. No obstante, son los únicos personajes de esta "serie" con los que me río, pues siguen teniendo golpes geniales como eficaz parodia de las chonis de barrio. Yo conozco a gente así y mucho más exagerada.

En mi línea de recomendar lo que me gusta, ahí va la la nota final: ideal para los amantes de los contrastes y lo inesperado (pero siempre de buen rollo, tía).

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15 Octubre 2008

Grandes misterios

Cada madrugada me despierto de golpe, inquieto porque mil y una incógnitas se revuelven en mi cabeza. Enigmas que se escurren de mis pensamientos, deslizándose lentamente por las meninges y reptando como serpientes por mi cerebro. No me dejan vivir en paz.

Hoy, tras mucho meditar, he tomado la decisión de dejarlos escapar en este blog. Quizás alguien tengo una respuesta. Aquí dejo una lista de las preguntas más recurrentes, de forma confusa y desordenada (como la mente del que la escribe, por otra parte):

1) ¿Por qué Echegaray, de "Yo soy Bea" dejó Bulevar 21 en herencia a la Chali y no a su sobrina? ¿N0 decía que la quería tanto? ¿Por qué me planteo los devaneos argumentales de esta telenovela tras más de 550 capítulos? ¿Tan triste es mi vida?

2) ¿Por qué la serie no se llama "Yo soy Be" en lugar de "Yo soy Bea" si Bea ya no sale? Repito: ¿tan triste es mi vida?

3) ¿Por qué en los medios de comunicación todo el mundo llama traductores a los intérpretes?

4) ¿Por qué todavía hay gente que no sabe lo que es la traducción y la interpretación? Y aún peor, ¿por qué algunas personas relacionan esta carrera con el Arte Dramático?

5) ¿Por qué a veces se dice y/0 escribe "jueza"? ¿Qué pasa, que la forma masculina es "juezo"? Siguiendo esa regla de tres, ¿por qué no se les llama "gilipollas" a las mujeres y "gilipollos" a los hombres?

6) ¿Qué placer hay en reventarse un grano?

7) ¿Por qué lavamos las toallas si cuando salimos de la ducha ya estamos limpios? (Vale, lo reconozco, esta es de "Me llamo Earl", pero me inquieta igualmente).

8) ¿Por qué parece que a los presentadores de los telediarios los ha peinado su madre? ¿Van las madres a la televisión a peinar a sus hijos?

9) Soy yo o... ¿las reglas de Gran Hermano no hay quién las entienda?

10) ¿Por qué nos avergüenza decir que leemos bestsellers y que vemos blockbusters? ¿Qué hay de malo en admitir que nos gusta desconectar y poner las neuronas en remojo? ¿Es que hay una sola persona que vea todos los documentales de la 2?

11) ¿Por qué ponemos el grito en el cielo por una película porno y no por las imágenes de guerra, muerte y destrucción que nos ofrece el telediario de turno a las nueve de la noche?

12) ¿Por qué decimos que la juventud está muy mal y luego vemos "Física o Química"?

13) ¿Por qué nos enamoramos de: a) quien no nos conviene, b) pasa de nosotros como de comer mierda? (Siendo a y b totalmente compatibles).

14) ¿Por qué los descerebrados matan a su pareja y luego se suicidan? ¿No sería mejor invertir el orden?

15) ¿Por qué, si en Inglaterra hace tanto frío, algunas chicas van tan desnudas? He visto mujeres de color azul pitufo con mini vestidos tan contentas por la calle, a las 2.00 de la mañana y a 5ºC, por lo menos. El antimorbo total, oye.

16) Y por último... el más importante de los misterios, el que me trae por el camino de la amargura: ¿Dónde está Antenito? ¿Lo mataron? ¿Desapareció sin más? ¿Está en un cajón (o en Antena 3 Neox)? ¿Existió realmente o fue fruto de una alucinación colectiva?

Antenito, estés donde estés, haznos una señal...

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12 Octubre 2008

Supercalifragilísticoespialidoso

¿Nunca os habéis preguntado qué significa esta palabreja? En el legendario Saturday Night Live nos revelan el terrible secreto de Mary Poppins:

Estupenda, fabulosa, Anne Hathaway. Los niños también están muy bien, especialmente el obeso que pide una "definición funcional" del palabro.

No me había reído tanto desde que Shary Bobbins se presentó en casa de los Simpsons.

En fin, en Estados Unidos tienen Saturday Night Live, mientras que nosotros tenemos "La Noria"...

Tags: tv addict

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2 Enero 2008

A vueltas con la fea

Me gusta Bea. Ya sé que la historia es predecible y simple y que los decorados y la iluminación no distan mucho de las obras de teatro que se hacían en mi instituto (querer hacernos creer que una terraza con tres palmeras y cuatro mulatas es la República Dominicana tiene delito). También soy consciente de que Telecinco está exprimiendo hasta la extenuación su gallina de los huevos de oro y de que el argumento ya no tiene mucho sentido. Pero aún así, la sigo viendo.

«Yo soy Bea» es un culebrón en toda regla que ha sabido renovarse (o fotocopiarse a sí misma, según cómo se vea) con el paso del tiempo. Además tiene el encanto de la televisión cómoda y amable: puedes perderte un capítulo de vez en cuando, que ellos seguirán mareando la perdiz.

Que la protagonista siga siendo fea es lo de menos. Todos sabemos el final y seguimos viéndola porque disfrutamos con el recorrido. Esa Bárbara (Norma Ruiz), rubia, tonta y absolutamente genial. Ese padre siempre preocupado (Vicente Cuesta) que es capaz de regalarnos la mejor interpretación de la serie en un capítulo y ser el más histriónico del mundo en el siguiente. Esa loca trasnochada y plumífera (David Arnaiz) que, para algunos, sigue perpetuando el estereotipo absurdo (¿hay alguno coherente?) del modisto gay y que, en ocasiones, es el personaje más cuerdo de la serie. No voy a ser yo el que se rasgue las vestiduras ante tal imagen de los homosexuales en televisión, pero, joder, ya va siendo hora de normalizar un poquito ¿no? Pero bueno, estamos hablando de ficción (de la «mala», claro está. A esas horas la gente de orden está deleitándose con el león de la 2 que duerme plácidamente al solecito de la sabana africana mientras que la abnegada leona se va a cazar ñus para cenar) y podemos pasar por alto tales licencias. O intentarlo, aunque se me atragante un poco el topicazo al cuadrado gay modisto + sevillano gracioso con mala leche.

Un párrafo aparte se merece Alejandro Tous (Álvaro Aguilar), actor mojabragas que acostumbra a abrir los ojos y gritar en exceso para que sus actuaciones parezcan más convincentes. Lo cierto es que es difícil no hacer el ridículo con un papel tan desagradecido. Pero aunque no lo haga del todo mal, su compañero Gonzalo de Soto (José Manuel Seda) le da sopas con ondas siempre que comparten una escena. Las cosas como son.


Vale, sí. El tópico no sólo se limita al personaje de Richard de Castro. Lo cierto es que la serie en sí es tópica, típica y surrealista. Pero ahí reside su encanto: Bea (fea pero buena persona, excelente profesional, bla,bla,bla) tiene un problema provocado por el malo malísimo Diego de la Vega o por cualquier otro de los personajes malvados que pululan por la telenovela, la situación se pone tensa y se complica hasta límites inimaginables y al final todo se resuelve en un plis-plas casi de chiripa y así hasta el próximo conflicto, cuyo punto álgido suele coincidir con el capítulo del viernes y se suele resolver –parcialmente, claro está- en el del lunes. Tenemos un hilo conductor más o menos fuerte (el amor de Bea hacia Álvaro Aguilar) y multitud de secundarios con tramas independientes que también nos tienen en vilo (aunque el telespectador más avezado las suele ver de lejos, a veces los guionistas dan la campanada y dejan al personal patidifuso).


«Yo soy Bea» es un buen producto para el target al que está dirigido y para la hora en la que se emite: respetabilísimas amas de casa, señores que duermen la siesta en el sofá y niños que a esa hora están haciendo los deberes. Bueno, para ser más precisos, no es que sea como los «Lunis» (hay alguna que otra escena medianamente tórrida, pero nada que dos telediarios puedan remediar), pero al menos es mejor que «A tres bandas». Telecinco y Grundy han conseguido hacer una serie más o menos amena, entretenida y «blanca», que no es poco.


Y ahora los detractores de esta telenovela que estén leyendo esto dirán: «es previsible, burda, es una copia barata de la original», «están estirando el chicle y es un sinsentido», «es una mierda» y demás. De acuerdo. Pero, si aceptas todos sus defectos y tienes suerte, puedes reírte un poco con las tonterías de Richard y Bárbara. O puedes sufrir con las aventuras de la honrada protagonista en un mundo cruel que no es para ella. O, directamente, puedes ponerte a planchar o a doblar las sábanas mientras ves la tele con el rabillo del ojo y sonríes, para olvidar lo que has visto media hora después y acordarte al día siguiente. Entretenimiento de usar y tirar, un poquito de diversión tonta y autocomplaciente.


Dicen que acabará en junio, pero vaya usted a saber. Por mi parte, pueden seguir hasta donde quieran o hasta que el público aguante. Total, qué más da. Larga vida a Bea.

Tags: tv addict

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Solo soy un letraherido más, amante de todo lo que tenga que ver con la palabra escrita.

Me encanta hacer mil cosas a la vez en pequeñas dosis, lo que ha hecho que me gane una merecedísima fama de lento y pesado.

Siempre intento mostrarme tranquilo y paciente, aunque a veces me dan ganas de cortar alguna que otra cabeza. Ladro mucho, pero no muerdo.

También me gustan mucho la televisión y el buen cine, aunque lo que realmente me fascina es ir de un lado para otro para comprobar que más que culturas diferentes, existen personas parecidas con distintas circunstancias. Ya dijo alguien que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.

En este blog intentaré que haya de todo, aunque no puedo prometer nada. El objetivo principal es utilizarlo como herramienta de liberación, como vía de escape de mis penas y espejo de mis alegrías. No obstante, todavía no he decidido sobre qué escribir. Mejor me lo pienso más tarde, pues todavía estoy dudando...

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