Yes, they could
Ganó Obama, el primer presidente de color (negro) de la historia. Y hoy parece que hace un poco menos frío que ayer.
La victoria ha sido brutalmente arrolladora: el demócrata ha contado con el voto de Estados decisivos como Florida, Pensilvania, Ohio y California; además de con el apoyo de buena parte de los Estados del este del país y del Distrito de Columbia.
Lo mejor de todo es que los estadounidenses han ido a votar en masa, lo cual demuestra que este cambio ha sido buscado y sobradamente merecido. Ya era hora de que las cosas pintaran bien para el país de las oportunidades (y ya se sabe que si el líder va a mejor, los demás borreguitos también).
Se va por fin el presidente más inepto de la historia de los EE UU, ese que nos metió en una guerra para enriquecerse y al que le gustaba poner los pies en la mesa junto con su gran amigo Ánsar. Quizás podría retirarse junto a Patatas McCain y la paleta esa que se parece a Tina Fey y montar un rancho todos juntos, en plan familia feliz. Por soñar, que no quede.
Por fin se atisba un poco de luz, un rayo de esperanza que confío contribuya a diluir esa férrea nebulosa neoconservadora que viene asolando la política occidental desde hace años. Espero que el ansiado cambio llegue de una vez y que Obama y su equipo lo hagan posible. Que su ambicioso programa político sea una realidad y que dé marcha a proyectos concretos para solucionar la crisis económica y política. Que la clase media y trabajadora se vea pronto beneficiada por su gestión. En definitiva, que no defraude a sus votantes, ni a los que nos cae bien. Y que no se haga el remolón y les compre el perrito a sus hijas, que lo prometido es deuda.





Martin Bau dijo
Largo trabajo le queda. De momento ya ha dejado caer en el discurso de esta noche que "no será suficiente un mandato".
5 Noviembre 2008 | 03:39 PM