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La Coctelera

Cuando los árboles no dejan ver el bosque

10 Noviembre 2008

Recuerdos y cuentos

Recurrir a la nostalgia es una buena vía para salir de la realidad durante un rato. Me di cuenta el otro día, buscando en cajones que hacía siglos que no abría. Encontré de todo: fotos, dibujos, chapas, juguetes, postales que no envié, postales que recibí, cartas que me hubiera gustado escribir ahora, viejos cuadernos y multitud de rotuladores de colores. Resulta increíble pensar que hubo un tiempo en el que me desvivía por tener TODOS los rotuladores del mundo. Mi santa madre se iba a volver loca.

Una vez más, reviví sensaciones y olores que hacía tiempo creía olvidados. Encontré un viejo llavero de Calimero, un pollito que salía en unos dibujos animados que ahora se me antojan deprimentes. Fue un curioso reencuentro, pues estuve un tiempo que no me separaba de él ni para meterme en la bañera. Me invadió una desazón inmensa al comprobar que yo había crecido y él aún continuaba tan pequeño y ridículo, ojiplático. También aparecieron varias figuritas de Playmobil sin sus acartonadas pelucas, con sus inquietantes cabezas huecas al aire y sus felices sonrisas. No seré yo el que se ponga a cantar las alabanzas de estos juguetes, pero si se han puesto de moda entre el colectivo popero más cool será por algo.

Quise pasar de los álbumes de fotos, pero soy un sentimental y no pude resistirme. Contemplé lentamente imágenes de familia, de amigos y de noches de marcha que ya pasaron y nunca volverán. O que al menos, nunca serán las mismas. No puedo evitar recordar esos días como los mejores de mi vida, aunque soy consciente de que éstos están por llegar. La añoranza es así de puñetera: hace glorificar los tiempos pasados sin razón aparente. Pero lo cierto es que también había problemas, alianzas que hacer y deshacer y batallas que pedían ser ganadas.

Cualquier tiempo pasado no siempre fue necesariamente mejor, pero nadie puede quitarnos el paraíso de una infancia dorada. Fui un niño torpe, desgarbado, pero feliz y muy imaginativo, gracias a mi afición por el dibujo y la escritura. Afortunadamente, en mis tiempos los buenos profesores se encargaban de fomentar esos valores en sus alumnos. Y ahora es cuando paso de nostálgico a quejica sin razón aparente: ¿qué ha pasado con los cuadernos de cuentos? Allá por el Paleolítico, cuando dejaba de jugar con la rueda de piedra y me iba al colegio, mi tutor de 3º E.G.B. nos obligaba a tener un cuaderno en los que, cada semana (al menos) teníamos que escribir un cuento. No había restricción de ningún tipo, ni de extensión, ni de temática, ni de nada por el estilo. El profesor se llevaba los cuadernos de vez en cuando y siempre nos hacía leer alguno en clase. Por lo general, las historias no eran gran cosa... las de las niñas estaban protagonizadas por bellas y puras jovencitas rubias y de ojos y azules y los niños escribíamos sobre super héroes y guerreros como Son Goku. Había total libertad creativa y todo siempre acababa con final feliz.

Mis cuentos, vistos desde el escepticismo que aportan los años, son de una ingenuidad y surrealismo increíbles. Aquí destaco tres de los más descacharrantes:

"El filete desdichado": Cuenta la historia de un filete que se siente muy triste porque pronto va a ser cocinado en una sartén. Pero hete aquí, que ante tal desesperación, la sartén decide apiadarse de él y de un golpe lo envía directamente a la repisa de una ventana, donde es recogido por una paloma que se hace amiga de él. Tras esto se ve que me quedé sin ideas (imaginar una historia con un filete triste, una sartén y una paloma ya tiene su mérito) y termino diciendo aquello tan socorrido de "fueron muy buenos amigos y juntos corrieron muchas aventuras".

"Roquito el periodista": De inspiración claramente picapiedrística, Roquito inventa el periodismo con la ayuda de un dinosaurio juguetón sospechosamente parecido a Dino. Para ello, se le ocurre escribir las cosas que pasan en su pueblo en hojas de árbol y repartirlas por todos lados. Intuyo que el pobre las pasaría putas hasta la invención de la imprenta, pero supongo que tan dramática idea quedaría en la nevera, reposando junto al filete desdichado y quizás con la esperanza de ser contada alguna vez.

"Los árboles borrachos": El mejor de todos, sin duda. Frank es un amargado que odia Bosquilandia porque cuando era pequeño un árbol cayó sobre su madre y la mató. El tipo expresaba su odio en ilustraciones tan contundentes como esta:

De acuerdo, la sutileza nunca fue mi fuerte. El tipejo este pretendía regar todos los árboles de Bosquilandia con ¡alcohol de naranja! (para qué usar vodka o whisky... lo mío eran las bebidas fuertes). Finalmente, cuando intentó emborrachar un árbol, este le arreó un guantazo con un rama y le hizo desaparecer totalmente del mapa. Hasta salió en "Quién sabe dónde" y todo. Como se ve, no era demasiado bueno escribiendo finales y tenía cierta tendencia a resolver los conflictos dramáticos a golpes.

Don Daniel, que así se llamaba mi profesor, era un tío inteligente. Sabía que a lo mejor ninguno de nosotros se dedicaría a escribir, pero buscaba estimular nuestra imaginación y hacer que, en definitiva, tuviéramos alguna relación con el mundo de las letras. Conmigo lo consiguió, pues no he despegado los ojos de los libros desde que escribía estas tonterías. Y sigo feliz leyendo, escribiendo y estudiando.

Y eso, creo yo, ya es algo.

servido por eleternoindeciso 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

galeria59

galeria59 dijo

Me ha encantado sentir tus recuerdos ...Me encantan tus cuentos ...me encanta el que escribe palabras en las hojas ...y el de la sartén tronchante...pero con su sentido ...por u momento e imaginado tus cuentos ...tus recuerdos ...
A veces me da por abriir cajas de sorpresas que llamo , pues por falta de sitio , lo que menos uso lo pongo en cajas de zapatos . Y claro hay un día dónde necesito una cosa y se que la tengo pero en que caja ...? Y abro una ...rotuladores , sacapuntas , un calendario , una foto del 1969 ...etc y al final termino en el todo a 100 a comprar esas grapas , ese pegamento ,o lo que andara buscando y no stá en la caja "papelería ".
Pero me encanta...son sorpresas y me es muy dificil tirar un llavero "sin valor " de una promoción ...me trae recuerdos ...a veces disfruto de ellos...
Me encanta lo que has escrito ...Mucho!!!
Buen día y un abrazo .

11 Noviembre 2008 | 02:37 AM

mixcelaneas

mixcelaneas dijo

Cuánta falta hacen hoy los "Don Daniel"!! Mis hijos jamás han escrito una composición y yo recuerdo que escribir alguna (y leer, leer, leer!!!!) no faltaba jamás en mis días de escuela primaria. Cuántos "etern@s indecis@s" se perderán. Me encanta cómo escribís ahora y cómo escribías en tu niñez, dejando en libertad la imaginación. La imaginación en los chicos es algo tan natural, sólo falta animarlos un poco, cosa que "Don Daniel" sabía muy bien.
Mucha suerte con el blog, seguro harás muchos y buenos amigos por aquí.
Ya te he agregado, gracias por contarme como amiga y darme la oportunidad de leer tus posts.
Saludossss.

11 Noviembre 2008 | 03:15 AM

shesalady

shesalady dijo

en eso coindicimos, yo tambien soy una amante de los recuerdos.
mi camara de fotos es casi una prolongacion d mi cuerpo y "porq no tiras toda esa basura" es loq m suele decr la gnte al cmprobr el poco espacio q qeda en mis cajones para mi presente, guardando sitio n todo momento para esa "basura" a la q yo llamo recuerdos...
disfruta de la nostalgia, es señal de q has vivido, y lo sigs haciendo.
besos

11 Noviembre 2008 | 03:55 AM

eleternoindeciso

eleternoindeciso dijo

galeria59: Me alegro muchísimo de que le hayan gustado los cuentos, de que haya sentido por un momento mis recuerdos. Eran historias primarias, un pelín brutas, pero llenas de ingenuidad y humor infantil. Al igual que tú, precisamente me puse a destapar cajones en busca de unas viejas reglas que necesitaba. Ni que decir tiene que no las encontré, aunque el resultado fue mucho más gratificante.
Aprecio que coincidamos en esta pasión por los recuerdos, por revivir cosas pasadas que nos hicieron sentirnos tan bien.

mixcelaneas: Hacen falta más profesores como don Daniel, sin duda. Hablo con frecuencia con familiares con hijos pequeños sobre este tema, y lo cierto es que apenas tienen trabajos creativos en la escuela. Parece cómo si en la enseñanza se hubiera tirado la toalla a este respecto. Es una pena.
Gracias por su bienvenida a su blog; espero que éste, que voy actualizando en la manera de lo posible (siempre renqueante) siga dándome tantas satisfacciones como hasta ahora. Me está sirviendo para conocer historias, comentarios y vidas muy interesantes.

shesalady: También tengo el síndrome del fotógrafo, aunque he de decir que a veces soy un poco coñazo... mis cajones, mis estantes, todos están llenos de recuerdos. Me niego a tirar nada, sería como tirar pedacitos de mi ser. En eso también coincidimos :-)

**Muchas gracias a todos por comentar mis historias. Besos, saludos y abrazos (elijan lo que más les guste) **

El Eterno Indeciso

11 Noviembre 2008 | 03:27 PM

maricarme

maricarme dijo

Tus recuerdos a mi también me han sumido en la nostalgia,a mi me gusta guardarlo todo, me da pena desprenderme de cosas,que en su momento significaron tanto para mí ,además no teníamos todo lo que tienen los chavales hoy en día por eso lo valoramos tanto. tengo una bolsa enorme de peluches de todos los tamaños de mi hijo, y tampoco él me deja que los regale ,ahi están...Un saludito..

12 Noviembre 2008 | 02:36 PM

eleternoindeciso

eleternoindeciso dijo

maricarme: Tiene razón, deshacerse de los recuerdos es muy doloroso. ¡No regale los peluches de su hijo! Quién sabe cuántas aventuras habrán vivido juntos... la verdadera patria es la infancia ;-)

Saludos y gracias por pasarse por aquí :)

El Eterno Indeciso

15 Noviembre 2008 | 10:19 PM

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Solo soy un letraherido más, amante de todo lo que tenga que ver con la palabra escrita.

Me encanta hacer mil cosas a la vez en pequeñas dosis, lo que ha hecho que me gane una merecedísima fama de lento y pesado.

Siempre intento mostrarme tranquilo y paciente, aunque a veces me dan ganas de cortar alguna que otra cabeza. Ladro mucho, pero no muerdo.

También me gustan mucho la televisión y el buen cine, aunque lo que realmente me fascina es ir de un lado para otro para comprobar que más que culturas diferentes, existen personas parecidas con distintas circunstancias. Ya dijo alguien que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.

En este blog intentaré que haya de todo, aunque no puedo prometer nada. El objetivo principal es utilizarlo como herramienta de liberación, como vía de escape de mis penas y espejo de mis alegrías. No obstante, todavía no he decidido sobre qué escribir. Mejor me lo pienso más tarde, pues todavía estoy dudando...

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