Medicinas para el dolor de alma
Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad. Es día de estar con la familia, comer mucho, salir con los amigos, y, en definitiva, ser feliz. Hoy no hay lugar para las preocupaciones, aunque éstas siempre estén al acecho, a la espera de dar el toque de gracia. Pero no quiero ponerme tragicómico ni tremendista. Hoy no toca.
Como mucha gente, soy una persona que sufre con frecuencia del alma. Esta dolencia no es necesariamente mala, es más, es una buena muestra de que aún me queda algún sentimiento suelto por ahí. Cuando me ocurre no queda más remedio que recurrir a ciertos medicamentos que se venden sin receta, no pueden comprarse en cualquier sitio o simplemente es imposible adquirirlas por los medios "tradicionales". No estoy haciendo apología del consumo de drogas, al contrario: estoy hablando de las medicinas para el dolor del alma. Las pequeñas grandes cosas que dan chispa a la vida.
Como siempre, para gustos hay colores y cada uno tendrá las suyas, digo yo. Las mías no son nada del otro mundo, pero hoy me apetece compartirlas con todos vosotros:
1) Hacer planes, horarios, poner todo lo que tengo que hacer por escrito. Si cumpliera tan sólo el 60 % de los objetivos que me propongo, ahora mismo sería Premio Nobel de la Paz.
2) Mirar orlas de estudios y recordar a la gente que hace siglos que no veo. Si es posible, cotillear en sus facebooks y escribirles e-mails sólo para saludarles y no perder el contacto. Este indeciso además de eterno, es muy solitario.
3) Escribir en el blog. Por mis posts sabréis cómo estoy. He intentado también hablar sobre cine y televisión, pero últimamente sólo me siento inspirado para hablar sobre mí. Sé que a veces soy pesado, egocéntico y aburrido; pero no puedo evitarlo.
4) Leer cualquier cosa de Michael Ende. Momo me aporta mucha serenidad y ganas de vivir.
5) Ver cine en francés (con subtítulos). Aunque me manejo mejor en inglés, soy un enamorado de la lengua gala. Me parece melodiosa, divertida y tremendamente lógica en ocasiones. Me encanta cómo suena, cómo se administran las pausas al hablar, cómo diferencian entre un sinfín de sonidos que a mí me parecen iguales.
6) Hablar por teléfono con los amigos a los que sólo veo un par de veces al año. Acabo tan exhausto y lleno de buenos recuerdos que ya nada puede amargarme el día.
7) La última copa de una larga noche de juerga. Cuando ya casi todo el mundo se ha ido, falta poco para que amanezca, hay menos ruido y parece que el mundo gira más despacio. En esos momentos afloran los mejores sentimientos y salen a la luz los secretos más ocultos.
8) Las prendas viejas y suaves, las zapatillas de paño cuando hace frío.
9) Los cinco minutos que transcurren entre acabar un trabajo de madrugada e irse a la cama a roncar a pierna suelta. La mayor satisfacción del mundo es, para mí, la del trabajo terminado.
10) Los dibujos animados de Tex Avery y cualquier película de Pixar, excepto Cars, que me pareció un petardo.
Seguro que tengo más, pero todavía me queda mucho por descubrir.
¿Y vosotros? ¿Qué medicinas tomáis?














galeria59 dijo
Buenas medicinas Eterno ...pero que muy buenas ...
También practico apuntar todo ... es la única manera de saber que me falta por hacer ... y comparto totalmente la sastisfacción de terminar un post y decirte para tus adentros " Este si que me quedado bien " ...aunque a veces descubra , ya publicado que me faltó algo o peor una letra o falta de ortografía...
La ilusión de hacerlo para compartirlo ...es una sensación que cómo diria el anuncio " no tiene precio "
Feliz Navidad Eterno , mis mejores deseos ....
24 Diciembre 2008 | 09:48 PM