Disney de siempre, pero mejor
Dirección: Chris Buck y Kevin Lima.
País y año: USA, 1999.
Duración: 88 min.
Interpretación (voces v.o.): Brian Blessed, Glenn Close, Minnie Driver, Tony Goldwyn, Nigel Hawthorne, Lance Henriksen, Wayne Night, Alex D. Linz, Rosie O'Donnell.
Guión: Tab Murphy y Bob Tzudiker & Noni White, basado en la novela "Tarzán de los monos" de Edgar Rice Burroughs.
Música: Mark Mancina.
Canciones: Phil Collins.
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Pertenezco a la generación que ha tenido la suerte de vivir el renacimiento de Disney de los noventa, el auge de los videoclubs de barrio y el intercambio de cintas VHS entre amigos. Esto quiere decir que he visto -con ojos y boca abiertos- todos los clásicos de esta firma desde "Blancanieves y los siete enanitos" hasta "El rey León". Tras esta última llegué a la adolescencia, empezaron a gustarme las chicas y dejé de ver Disney porque "ya era un hombre". Pero lo cierto es que he crecido con sus canciones y rancias moralejas y me he emocionado y divertido con ellas. Algunas las he visto un millón de veces (la poco conocida "Los rescatadores en Cangurolandia", quizás ocho; la de "El Libro de la Selva", unas mil) y jamás olvidaré que la primera vez que fui al cine vi "La Bella y la Bestia" -atención a los guiños en "Tarzán"- el día de Navidad de 1992.
Por todo ello, mi predisposición para ver esta película era más que positiva. Esperaba lo que considero una buena película de dibujos animados de las de toda la vida: una historia simple, unos secundarios cansinos pero entrañables y, sobre todo, una animación a la altura de las circunstancias. "Tarzán" es eso y mucho más.
Primero, porque no es una película solo para niños. La muerte está presente de forma bastante marcada y, aunque se obvia la brutalidad, sí se percibe un tono más adulto en ciertos pasajes (la escena en la que Tarzán descubre sus orígenes, la despedida de la selva, alguna que otra pelea).
Segundo, porque no es un musical. Sí es verdad que hay ciertos momentos en los que se teme que los protagonistas se pongan a cantar alguna absurdez sobre ser uno mismo, la importancia de la familia o algo por el estilo; pero afortunadamente no llega la sangre al río. La música de Mark Mancina es genial y las canciones de Phil Collins sirven para ilustrar los resúmenes videoclip, esto es, momentos de transición de los personajes (cuando Tarzán se hace mayor, por ejemplo). Por cierto, que las canciones de Collins están muy bien incluso en español, a pesar del acentillo raro. 
Tercero, porque está magistralmente contada. El guión está magníficamente cuidado y la introducción es ágil como pocas. En apenas unos minutos vemos el malogrado final de los padres de Tarzán, su adopción por una madre gorila afligida por la cruel muerte de su hijo y cómo el jefe de la manada (un impresionante gorila que acojona a pequeños y grandes) se opone a aceptar al nuevo miembro. Con un ritmo trepidamente se nos muestra a posteriori a un Tarzán niño que la lía parda y que protagoniza los momentos más infantiles de la película, que se dejan ver estupendamente. Luego, y en un periquete -canción de Phil Collins mediante- se hace mayor. Aparece Jane, el amor, el malo maloso... en fin, la historia por todos conocida. Pues aún así, sabiendo lo que va a pasar, el devenir de los acontecimientos sorprende y divierte al cinéfilo más exigente. La película se pasa en un suspiro.
Cuarto, porque los secundarios graciosetes están mejor que en otras muchas películas de la factoría (aunque hay un monito pequeño que podría haber salido más, porque es muuuy tierno) y no se hacen tan cargantes como en "Pocahontas" o "Mulán". Al menos, no provocan vergüenza ajena y aparecen lo justo, cuando se les necesita.
En otro orden de cosas, se agradece que el protagonista sea más bien feo y que el malo lo sea porque sí, sin fisuras, que ya estoy harto de los malvados con traumas infantiles. Ah, y las escenas de acción no tienen nada que envidiar a las de las películas de Pixar y demás. En este caso, la animación tradicional y la magia de los ordenadores sigue mostrando maravillas en estado puro: es un gozo ver a Tarzán salvar a Jane de los babuinos o lo conseguidas que están las aguas del mar y el barco.
A mi pesar, he de señalar que en ocasiones, el filme es un quiero y no puedo, por su carácter de historia adulta para todos los públicos. Ahí se echa en falta que directivos y guionistas se pongan el mundo por montera y se decidan a hacer una película de animación para adultos de una vez ya. Muy al contrario, se sigue totalmente la fórmula establecida por Disney desde principios de los tiempos, pero tampoco se puede pedir pedir peras al olmo. Se trata de revisitar un clásico, por lo que ser muy original supondría traicionar el mito. Además, qué coñe, la fórmula funciona.
Es una pena que ya no se hagan tantas películas de dibujos animados. Ya sé que estamos saturados de ellas y que ahora lo que se lleva es "Sherk", "El Reino de los chiflados" y cosas así. Pero, al menos yo, las echo de menos.








lebiram dijo
Hola hola.
Feliz año.
A mi también me gustaron mucho las peliculas animadas de Disney. Pero reconozco que estoy un poco saturada. Quizá un personajillo de 8 años que vive en mi casa sea el culpable.
La última que me toco "sufrir" fue la del Reino de los Chiflados que, dicho sea de paso, no sé si era apta para público infantil y me resulto insoportable. Con decirte que cuando acabó aplaudí y todo.
Felices Reyes.
Besos.
4 Enero 2009 | 07:25 PM