Delicias visuales

Llevo muchísimo tiempo deseando volver a escribir sobre cine. Eso, a pesar de que no se me da muy bien (como se puede observar en los torpes intentos de crítica de esta bitácora) y de que mi cultura cinematográfica se queda en "Los Goonies" como principal punto de referencia en mi iniciación en la noble afición de ver películas.
El problema es que es muy difícil hacer una buena reseña que no repita lo que otros han dicho ya con mejor fondo y contenido, porque para eso hay mucha gente pofesioná que escribe para los piriódicos de prestigio y que hasta les pagan y todo. Además, muchos críticos cinematográficos tienen un vagaje cultural que tira de espaldas, así como una cubierta de sublime pedantería que le da a sus escritos cierto toque de intelectualidad sobrevalorada que me encanta. No todos, claro está, que también hay por ahí críticas más o menos objetivas que parecen hechas con una plantilla (gracias, querido Guillermo Puertas, por inventar CTRL+C y CTRL+V).
Así las cosas, creo que ha llegado el momento de comentar las dos películas más impactantes a nivel visual que he visto últimamente: "Avatar" (James Cameron, 2009) y "La Fuente de la vida" (Darren Aronofsky, 2006). No voy a hablar de más virtudes cinematográficas que las evidentes, ni voy a ser imparcial. Simplemente voy a dar mi opinión de aficionado, que para eso estoy en mi casa y aquí pongo los pies encima de la mesa si me da la gana. Cierto es que ambas películas no tienen nada en común, pero me apetece hablar de ellas porque me parecen dos formas muy distintas de despertar emociones en el espectador, para bien y para mal. Bueno, y también porque para mí tienen connotaciones de instantes de felicidad junto a seres queridos. Sentimental que es uno.
Pues eso, al lío.
Avatar (2009)
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Título original: "Avatar". Director: James Cameron. Guión: James Cameron. Reparto: Sam Worthington, Zoë Saldana, Sigourney Weaver, Michelle Rodríguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore, Laz Alonso, Stephen Lang. Duración: 162 minutos. País: Estados Unidos.
¿Qué ocurre cuando todo el mundo te dice que una película es tan genial que no mereces vivir si no vas a verla? Pues que entonces voy yo, me encasqueto las gafas 3-D en un pase nocturno y acabo con la vista cansada y viendo medusitas blancas y bichos azules por todos lados. Satisfecho por haber visto muchas imágenes bonitas y coloridas, pero destrozado y confuso, como si tuviera una indigestión de tripis. Con recuerdos vagos sobre lo que he visto, pero convencido de que he visto una americanada pseudo emotiva que a fin de cuentas, no es para tanto.
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A mi parecer, "Avatar" ofrece solo y estrictamente puro entretenimiento vacuo adornado con la mejor tecnología del mundo mundial y una moralina new age de base clásica. Mayormente, que nos estamos cargando la naturaleza y que los seres humanos somos unos patanes de cuidado. Algo que, por otra parte, ya sabíamos de sobra.
Pero dejemos interpretaciones a un lado y echemos un ojo a la superficie: la selva de Pandora es un mundo maravilloso, impresionante, como esas postales de paraísos exóticos en los que nunca podremos estar. Las imágenes transmiten vida y emociones a cascoporro, todo es tan profundamente bello que podrían haberse ahorrado la historia y mostrar solo los paisajes. En serio, en ese aspecto quedé maravillado. Yo, todo el mundo y la Academia, a juzar por las nueve nominaciones al Óscar (demasiadas, diría yo, para una película de la que solo se puede destacar la grandiosidad de su diseño y su magnífico uso de los últimos avances de la tecnología digital).
Y es que "Avatar" lo tiene casi todo para ser un peliculón: buena música para los momentos épicos (James Horner), grandes actores (Sigourney Weaver) y los ya cacareados anteriormente maravillosísimos efectos digitales. Aunque la canción a lo "Titanic" cantado por Leona Lewis de los créditos del final no pegue ni con cola, la Weaver salga menos de lo que debiera, uno de los malos de la película sea el hermano de Phoebe de "Friends" y los militares hablen todo el rato en plan "os vamos a hacer pupita" y cosas así, lo que más me duele es reconocer que el guión falla. Es previsible, plano y, lo peor de todo, ya nos lo han contado antes.
En líneas muy generales, la historia del outsider que se integra en una civilización salvaje para destruirla desde dentro y que al final se cambio de bando es un poco psé, poco original. Así a ojo, se perciben ecos de "Pocahontas", "Matrix", "La Princesa Mononoke", "El Señor de los Anillos", "Bailando con lobos" y si me apuran, "Braveheart". Da la impresión de que se gastaron toda la pasta en hacer que los muñequitos y el paisaje fueran la Leche Suprema (que lo son) y con la calderilla sobrante hicieron un collage de historias que ya funcionaron antes. A todo ello le sumamos mi poca querencia por estar más de 120 minutos seguidos (el film dura casi tres horas) pegado a la pantalla sin ir al servicio y comprenderán porque estoy un poco quejumbroso con James Cameron.
Pero, y sé que me repito, al Rey lo que es del Rey: las mejores escenas de acción y las mejores criaturas mitológicas (da la impresión de que los avatares y los animales que salen podrían campar por la Tierra Media sin problemas) que he visto en mi vida. Y unos paisajes impresionantes.
Por todo ello, se merece que le caigan al menos un par de Óscars. "Avatar" es espectáculo puro y duro, y para eso -entre otras cosas- se inventó el cine.
Ya, ya sé que he criticado esta canción... pero es que... me gusta.
La fuente de la vida (2006)
Título original: "The Fountain". Dirección: Darren Aranofsky. Guión: Darren Aronofsky. Reparto: Rachel Weisz, Hugh Jackman, Sean Patrick Thomas, Ellen Burstyn, Donna Murphy, Ethan Supplee, Mark Margolis. Duración: 96 minutos. País: Estados Unidos.
Esta película es un ejemplo claro de eso que llaman "efectos especiales al servicio de la historia". Aquí el uso de nuevas tecnologías no es accesorio en absoluto, ni es mucho menos la intención de Aranofsky que lo sean. La mayor parte de la película está filmada en estridentes colores dorados, marrones y hasta negros, en una clara muestra de maestría que le confiere un cierto valor onírico y de filosofía budista de manual, en su contraste con el blanco blanquísimo de la protagonista. Todo ello con la ayuda de los mejores decorados que he visto en mucho tiempo (más artesanales que Pandora, pero no por ellos menos bellos) y un espectacular vestuario.
El guión se divide en tres historias ambientadas en los siglos XVI, XXI y XXVI. La cosa no queda del todo clara porque los flasbacks y los flashfowards jalonan el metraje, por lo que es aconsejable afrontar su visionado con tranquilidad, descansadito, bien comido y en buena compañía (preferentemente alguien al que no le importe verla por segunda vez, para que pueda explicar un poco a los torpes como el menda). Vamos, que la cosa va pa'lante y pa'trás todo el rato y hay que estar atento. Al principio da la sensación de que las han mezclado a lo loco, pero luego todo cobra sentido.
Los tres relatos están protagonizados por un afectadísimo Hugh Jackman (Tom) en busca de la inmortalidad materializada en un gran árbol que, según una leyenda maya, derrama una savia capaz de proporcionar la vida eterna. Su odisea solo tiene un sentido: evitar la muerte de su querida y bella esposa Izzi (Rachel Weisz), que en esta película me dejó todavía más enamorado que en la aburrida "Ágora".
En la historia principal (la del siglo XXI), Izzi está a punto de morir de cáncer y Tom, un científico obsesionado con el trabajo, busca con locura una remedio para su enfermedad. A todo esto, la guapísima Rachel está escribiendo un ensayo sobre la Inquisición o algo así, excusa que sirve de puente para la historia de un caballero español (Jackman de nuevo), al que la Reina (Weisz) encomienda buscar el Árbol de la vida en las selvas de Guatemala. Esta parte es un poco ridícula, porque se supone que todos son españoles, pero hablan en inglés y es así como muy extraño todo. Afortunadamente dura poco y encauza pronto en lo que interesa al espectador: la estremecedora relación entre Tom e Izzi. La parte del futuro es un poco más confusa (por decirlo de alguna forma) aunque puede resumirse en Hugh Jackman como budista (¿?), levitando en una burbuja, mientras que suena una música maravillosa y se sucede una retahíla de escenas preciosamente lisérgicas.
Lo mejor de la película, junto al diseño de producción y la estupenda banda sonora de Clint Mansell, es la composición de personajes. Realmente se sufre viendo la desesperación en los ojos de Tom en sus conmovedores intentos de salvar la vida de Izzi. Rachel Weisz disfruta de una papel que es un verdadero caramelo y muestra una serenidad y resignación ante la muerte increíbles. Ella solo quiere estar con su amado y cuando se ríe o mira a la cámara transmite una vitalidad y unas ganas de vivir que ya quisieran muchas actrices de su generación. Está, simplemente, fabulosa. Hugh Jackman está afligidísimo durante todo el metraje y es imposible no sentir empatía hacia él. Pero, insisto, la Weitz se lo come con patatas cuando comparten escena.
Dejando a un lado un cierto barullo argumental, "La fuente de la vida" contiene escenas que ponen la piel de gallina. Concretamente, si el espectador no llora con el descubrimento de Tom de la enfermedad de su mujer, es que, sencillamente, no tiene alma. Y así hay otras pocas, que le dejan con el cuerpo a uno así como de leche cortada.
En definitiva, "La fuente de la vida" es un gran poema visual de corte fantástico sobre la aceptación de la muerte de los seres queridos. No puedo dejar de recomendar verla (siempre y cuando no se espere algo parecido a "Avatar" o a Chuck Norris pegando patadas giratorias... aquí hay emociones, apenas conflicto dramático), preferiblemente con una cajita de pañuelos de papel a mano. Lo agradecerán.
Los pelos como escarpias...





shesalady dijo
muchos de los futuros-cineastas y cineastas estamos de acuerdo con tu "opinion de aficionado" en relacion con avatar.
he oido pocas buenas criticas de los entendidos, amigos y compañeros, directores consagrads... y yo misma lo tache de tragaperras barato falto de historia con alma al primer rumor de su existencia.
sinceramte creo q aunq no qeda carente de "espectaculo" tampoco le va a cambiar la vida a nadie y para mi gusto no merece todo ese bombo...
respecto a la fuente de la vida tengo poco q decir, porq casi no he leido sobre ella y no la he visto, a la espera estoy de forjarm una opicion.
como m gustan los post de cine!
un saludo ;)
7 Febrero 2010 | 09:33 PM