Publicidad:
Terra
La Coctelera

Cuando los árboles no dejan ver el bosque

28 Febrero 2010

Life is a Cabaret

Lunes, 8.00. de la mañana. Ya es de día y las personas de bien deben levantarse, darse un poco de prisa e ir al trabajo. Remoloneo un poco más en las suaves sábanas de franela con dibujitos de flores que mi Santa Madre me regaló no hace mucho. Estoy calentito, la luz entra a jirones por mi pequeña ventana y las frases hechas agolpan mi cabeza: "mierda de vida, con lo bien que estoy yo aquí", "la felicidad es esto y el trabajo ni es salud, ni porras".

Muevo la cabeza hacia un lado y me quedo mirando a la puerta como atontado, esperando a que algo ocurra. De repente empieza a salir humo por todos lados y yo, lejos de asustarme, me acomodo aún más en mi lecho.

Una jovencísima Ana Torroja aparece de un ¡chás! en mi desordenada habitación y comienza a darme el coñazo con una canción que adoro y detesto al mismo tiempo:

Me levanto con muy mala leche y le pido que coja a los hermanos Cano y se vayan los tres por dónde han venido, que me están llenando el dormitorio de humo de barraca de feria. Muy dignos, desaparecen, no sin antes recordarme que lo mi resaca es culpa del champán, burbujas que suben y después se van...

Enciendo el ordenador mientras me visto y (seguramente ya lo haya dicho antes, pero Dios te bendiga, Youtube) y un estrambótico Hugh Grant con pelo largo y camisa de puñetas me saluda, socarrón y desenfadado.

Definitivamente, parece que hoy me he levantado en 1981

Tras un rápido y frugal desayuno, bajo corriendo las escaleras del edificio desaliñado y con barba de tres días. La mujer de la limpieza y la vecina del bajo me saludan con desgana. Gracias a mi orejas supersónicas, las escucho cuchichear: es un Don Nadie, un señor de ninguna parte, que vive en su mundo y que hace planes para nadie...

Pero la venganza es un plato que se sirve frío (o eso dicen). Por ello no dudo en lanzar un silbidito para que aparezca mi Dragón de la Suerte. El pobre, que todavía conserva su majestuosa pose y no se parece al perro blanco de trapo que salió en el cine, está un poco viejecito y sordo, por lo que me tengo que desgañitar como un loco. ¡¡Fújur!!, ¡¡Fújur!!, ¡¡Que no llego a mi Gran Búsqueda!!

Las dos cotorras me miran, medio pasmadas, con un mezcla de desaprobación y lástima. Entonces aparece él, tan hermoso y afable como en el libro. Aterriza con elegancia y profesionalidad justo enfrente del portal, como una nave espacial recién salida de la fábrica.

- Ea, vámonos. Gracias por venir, Fújur. Señoras, con Dios -para más chulería, me quito un sombrero imaginario ante ellas.

- Adios, niño -responden en tono de desprecio para disimular el sofocón.

Me subo en el lomo de Fújur de un salto y mi infancia y Limahl se dan la mano una vez más.

La mañana en el trabajo transcurre plácida y lenta, como corresponde a los fríos días de invierno en los que la lluvia dejó de ser una novedad. Caras serias, ceños fruncidos, gestos de concentración fingidos en la pantalla. Definitivamente, no parece ser un buen día para un musical.

Pero, gracias a Dios (o Buda, Jehová o al Espaguetti Volador, qué más da), el ser humano no es perfecto y siempre está cavilando algo. Justo a mi lado, una señorita mulata muy guapa se lamenta enormente por su mala suerte. Dice ser el Rey (la Reina) de la Pena y está inmersa con todas sus fuerzas en una estresante lucha para seguir adelante. Quiere hacerme una sopa que me caliente el alma... y ante tal gesto, no puedo evitar llorar como un niño pequeño.

A pesar de estar totalmente destrozado y patidifuso, intento titubear torpes palabras de consuelo. Pienso en las cosas más bonitas del mundo, pero todas palidecen ante tal desánimo. Solo se me ocurre una idea: esto hay que arreglarlo, hay que actuar. No podemos pasarnos la vida llorando, no es justo para nadie. Justo entonces mi cerebro hace una rara conexión: infancia feliz --> dibujos animados de Belle et Sebástien --> grupo escocés medio indie con el mismo nombre.  Como leí una vez por ahí, una banda que toma su nombre de unos cuentos infantiles sobre un chiquillo y un perro (en los que se basan los dibujos), no puede ser mala. Totalmente cierto: la ranita divertida nunca falla.

Si a alguien se le ocurre una combinación más tierna y adorable, por favor, que se ponga en contacto conmigo.

Tras la pegadiza melodía, mi nueva compañera de trabajo alegra la cara y me llena la cara de besos. Estamos llegando al momento romántico del musical y me temo lo peor porque no tengo ni idea de cantar. Por suerte, el resto de la gente que nos rodea (compañeros de trabajo, el de las fotocopias, la limpiadora, la recepcionista, el cartero, uno que pasaba por allí con un café), comienza a entonar una de las tonadillas sobre besos más simpáticas que conozco.

Por fin toca la diana: es el momento de salir a la calle y comenzar a vivir. Alguien activa el fast forward y salimos todos corriendo como en las películas de Chaplin. El suelo queda inundado de papeles, bolígrafos, libretas y calculadoras rotas. Apenas queda nadie en la oficina... solo dos solitarios. Dos pobres hormiguitas que se quedan recogiendo el desastre, apenados por no haber podido participar en la escena anterior. El chico de las fotocopias y una de las administrativas, una chica tímida de ojos marrones. La típica que vive con un gato y escucha a Édith Piaf y Chavela Vargas. Como no podía ser de otra forma, se cruzan las miradas y qué carajo, se proponen vencer la soledad cantada por Sabina.

Por mi parte, me reúno con un viejo amigo a tomar un café que ya se ha convertido en toda una tradición. Para cambiar la rutina y demostrarnos lo guays que nos hemos vuelto, hemos quedado en un garito pretendidamente cool, con sofás de diseño y esas cosas. Ya saben: café frío, camarero popero de gélida mirada y facturón alto (pidas lo que pidas). Pero no todo va a ser malo - de fondo, suena una de las bandas sonoras que más buenos recuerdos me trae de mis viajes a Francia. Corresponde a la banda sonora de una película un pelín infumable, pero a que mí me sigue conmoviendo por su música, por lo bien rodada que está y por lo tonto que es el protagonista.

La conversación transcurre a trompicones y sigo pensando igual que hace un par de años: es bueno llevarse por la nostalgia, pero no tan a menudo. Recordar duele. Y eso que esta bitácora se alimenta principalmente de experiencias pasadas y ciertas entradas son como la caja de Pandora para este indeciso, pero a ver... las contradicciones son la sal de la vida, dicen por ahí. Una vez más, mi amigo y yo hablamos, hablamos y hablamos y no quedamos en nada. Ni rastro del ingenio y las palabras reveladoras de hace unos años. En fin, habrá que admitir que hay llamas que nunca volverán a encenderse y conformarse con los pedacitos del ayer, aquellas fotos de cuando éramos (más) jóvenes.

Salgo del lugar y la melancolía, la desazón y yo somos uno. Camino lentamente, a la espera de la canción lentísima de todo musical. Me siento desgraciado, tirado como un perro en la mitad de la autovía. Sobre todo estoy frustrado porque nunca obtengo lo que quiero cuando lo necesito... especialmente de mis amistades. Si por mí fuera, todo sería igual que antes. Parado en mi mitad de la acera, cigarrillo en la mano y nubarrones de tormenta, comienzo a escuchar ecos de la guitarra de Johnny Marr. Parece ser que sí, que ahora no me libro... maldita mala suerte la que tengo, que puede hacer que un buen hombre se haga malo.

Afortunadamente, la catarsis musical termina mucho mejor de lo esperado: me quedo más ancho que pancho y con unos flamantes 1,55 € de los transeúntes. Quizás debería plantearme que mi vida fuera un musical más a menudo, aunque sospecho que el que cantaba no era yo. Básicamente porque mi voz sonaba demasiado profesional e impostada, como si la hubieran "arreglado" ya en la mesa de mezclas de algún estudio discográfico.

Vuelvo a casa, dispuesto a estar un rato repantigando en el sofá frente a la televisión. Resulta que hoy, además de ser el Día de Andalucía (¡Felicidades! - y sí, sé que es domingo y este relato sucede en lunes, pero es que los musicales son así de surrealistas), David el Gnomo cumple 25 años. Vamos, exactamente cumple 425, ya que murió (snif) con 400. Jodío gnomo, que provocó que mi hermano y yo nos cogiéramos una rabieta del quince cuando se convirtió en árbol.

Niños del mundo: nadie es mejor por ser más grande

Exhausto por la tremenda carga de melancolía que ha traído la jornada, me acuesto en silencio, no sea que empiece otra canción. Me asomo a la nevera, pero me acojono al ver que las salchichas y el jamon de york están escribiendo una "Oda al microondas" con acordes de guitarra. Nada, esta noche no ceno.

Esto ha sido más cansado que el capítulo musical de Buffy, el único que he visto en serio y que me encanta. Tapadito hasta las cejas, se me ocurre pensar que la vida es un cabaret y que menos mal que he salido a la calle en lugar de quedarme sentado en mi habitación. Y, de nuevo desde mi cama, presencio uno de los mejores números musicales que existen.

servido por eleternoindeciso 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

angelsinalas

angelsinalas dijo

Me encanta la canción de Cabaret de Liza Minnelli...pero a veces la vida supera la ficción y en tu caso, mucho más. La verdad es que puede ser un día cualquiera de cualquier persona, porque en algunas situaciones, se parece a alguno de los míos. Yo también tengo ganas de quedarme en casa algún día, pero vuelvo por la noche con la sensación, que era mejor haber salido a la calle que haberme quedado en casa.
La vida, o el cabaret, como quieras llamarlo, está ahí fuera y nosotros estamos para vivirlo.

Saludos.

2 Marzo 2010 | 02:09 PM

eleternoindeciso

eleternoindeciso dijo

Llevas toda la razón, Angelsinalas. Eso es justamente lo que pretendía con el relato... Por muchas ganas que tengamos de quedarnos en casa, lo mejor siempre es salir y vivir.

Un saludo, gracias por pasar por aquí :)

7 Marzo 2010 | 05:39 PM

galeria

galeria dijo

Cuántas cosas Eterno ...
A mi también me gusta mucho Cabaret , es una de la películas
musicales favoritas.
Un abrazo

7 Marzo 2010 | 07:35 PM

eleternoindeciso

eleternoindeciso dijo

He respondido al último comentario de esta entrada en este enlace: http://eleternoindeciso.lacoctelera.net/post/2010/10/18/el-eterno...

Un cordial saludo,

El Eterno Indeciso

18 Octubre 2010 | 12:24 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de eleternoindeciso

Cuando los árboles no dejan ver el bosque

ver perfil »
contacto »

El Eterno Indeciso eleternoindeciso@gmail.com

También en tumblr: http://eleternoindeciso.tumblr.com

Solo soy un letraherido más, amante de todo lo que tenga que ver con la palabra escrita.

Me encanta hacer mil cosas a la vez en pequeñas dosis, lo que ha hecho que me gane una merecedísima fama de lento y pesado.

Siempre intento mostrarme tranquilo y paciente, aunque a veces me dan ganas de cortar alguna que otra cabeza. Ladro mucho, pero no muerdo.

También me gustan mucho la televisión y el buen cine, aunque lo que realmente me fascina es ir de un lado para otro para comprobar que más que culturas diferentes, existen personas parecidas con distintas circunstancias. Ya dijo alguien que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.

En este blog intentaré que haya de todo, aunque no puedo prometer nada. El objetivo principal es utilizarlo como herramienta de liberación, como vía de escape de mis penas y espejo de mis alegrías. No obstante, todavía no he decidido sobre qué escribir. Mejor me lo pienso más tarde, pues todavía estoy dudando...

Pornografía Infantil NO

Join the No Peanuts! Movement

Fotos

eleternoindeciso todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera