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La Coctelera

Cuando los árboles no dejan ver el bosque

7 Marzo 2010

Food for Thought

Las pateras del Estrecho (Idígoras y Pachi)

Un día cualquiera, en un periódico cualquiera:

"55 inmigrantes han llegado en dos pateras a costas de Granada y Murcia este domingo"

"Interceptan una patera con 18 inmigrantes a 22 millas de la costa de Cartagena"

"Tres pateras con 63 inmigrantes llegan a costas de Granada, Almería y Alicante"

"Interceptada una patera con 14 varones de origen argelino frente al Cabo de Gata"

"Localizan una patera con 13 inmigrantes que llevaban siete días sin comer"

"Buscan una patera con 12 inmigrantes que llamaron con su móvil para pedir ayuda"

...Y así ad infinitum.

Es muy complicado entrar en consideraciones morales sobre este tema, más aún teniendo en cuenta que muchísimos inmigrantes ilegales se juegan la vida al cruzar el Estrecho en busca de una vida mejor. Entran en juego multitud de sueños, ambiciones y esperanzas. Por tanto, se trata de equilibrar la balanza entre dos mundos totalmente opuestos: la miseria y natural ansiedad de salir de ella a toda costa y la imposibilidad burocrática de país medianamente desarrollado con un mercado laboral en declive. A ello le sumamos la repugnantes actitudes xenófobas y sus malditos "España para los españoles" y ya la hemos liado. Me gustaría saber a mí qué haríamos aquí si (como ya pasó, pregunten a sus abuelos o vean Vente a Alemania, Pepe de Pedro Lazaga, esa ingenua dramedia del landismo tardofranquista) no tuviéramos ni para comprar tabaco. A ver si no emigrábamos a toda leche.

Vengo dándole vueltas al asunto desde que ayer vi Retorno a Hansala (Chus Gutiérrez, 2008), una película sin más pretensiones que promover la reflexión sobre la inmensa cantidad de vidas rotas por la fiereza del mar en viajes imposibles a falsos paraísos como España. Sin entrar en profundidad en consideraciones sobre las virtudes cinematográficas del film -que las tiene-, diría que, al menos, provoca que el espectador se quede con un nudo en el estómago. Y eso, en esta sociedad de comodidades superfluas y problemas gravísimos (¡ayer me quedé sin internet!) es todo un logro.

Imagen de "Retorno a Hansala" (Chus Gutiérrez, 2008)

Retorno a Hansala habla sobre viajes, pero desde un punto de vista novedoso: qué ocurre con los que mueren, cómo vuelven, qué se hace con ellos. Con este fin, se narra la historia de la repatriación de un cadáver desde la perspectiva de su guapísima hermana (Farah Hamed) y un atribulado funerario español (José Luís García Pérez). Ya de paso, se tocan temas como la extrema situación de pobreza en Marruecos, el execrable negocio de los viajes en patera, el fuerte sentimiento de comunidad de la sociedad musulmana, sus costumbres y la terrible necesidad de escapar una vida de pobreza y dificultades. Todo con pulcritud y algún toque de tensión sexual no resuelta que, sinceramente, sobra, pero no molesta.

De un modo mucho más fantasioso -pero no por ello menos filedigno-, El viaje de Said (Goya 2007 al Mejor Cortometraje de Animación, dirigido por Coke Rioboo) nos sumerge en la peor travesía hacia la Tierra Prometida, poniendo el dedo en la llaga en nuestras mayores culpas: papeles sellados que rigen vidas y destinos, empresarios desaprensivos y aprovechados, fuerzas del orden intolerantes que enmarañan y no ordenan nada, políticos incompetentes de yate en Marbella y mireusté y racismo a raudales en la gente de la calle con el tan socorrido emblema "yo no soy racista, pero..."

El pequeño Said nos da una lección de humildad en un extraño sueño que a mí me deja patidifuso. Estamos ante una una obra maestra muy, pero que muy recomendable, especialmente para enseñar a los niños a reflexionar, como se nos muestra en esta estupenda ficha didáctica elaborada por Alberto Olivar Giménez.

En la misma línea, es recomendable echar un vistazo a La aventura de Saíd (Josep Lorman, 1996) un librito de corte juvenil que mis padres me regalaron cuando contaba catorce años. Cuenta la historia de Saíd, un joven marroquí que lo deja todo para comenzar una nueva vida en Barcelona. Pronto se dará cuenta de que España no era cómo le habían contado y que ni siquiera la justicia está de su parte. La historia refleja de forma tremendamente realista el difícil proceso de integración de los marroquíes en nuestro país y las acciones violentas de los skins, en contraste con la ayuda de algunas personas (no seamos maniqueos: no todo el mundo es malo) y de asociaciones como S.O.S. Racismo. Lorman, un geógrafo barcelonés que ha trabajado como guionista y técnico cinematográfico, lo dedica a "todos aquellos que, como Saíd, se lanzaron a la aventura de emigrar y sólo hallaron hostilidad y desprecio".

Que quede claro que no pretendo dar lecciones sobre nada aquí, cada cual que piense lo que quiera. Sin embargo, creo que es buena idea pararse un poco a pensar e informarse. Afortunadamente, el panorama audivisual español está, cada vez más, haciéndose consciente de este problema (por ejemplo, por ejemplo y por ejemplo) y hay muy buena literatura al respecto (aquí se nos habla de algunos títulos que quizás valga la pena conocer). Al menos, para hacerse una idea y no ir por ahí diciendo tonterías. Digo yo.

Yo hice el viaje como tú, a la Tierra Prometida.

La luna estaba sin luz, el mar se tragó mi vida.

Las esperanzas hundidas, los proyectos truncados,

las ilusiones vencidas, todos los sueños ahogados.

El mar es caprichoso,

si no lo cruzas pronto,

te manda rápido al fondo, te manda al fondo...

(El Viaje de Said, 2007)

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Solo soy un letraherido más, amante de todo lo que tenga que ver con la palabra escrita.

Me encanta hacer mil cosas a la vez en pequeñas dosis, lo que ha hecho que me gane una merecedísima fama de lento y pesado.

Siempre intento mostrarme tranquilo y paciente, aunque a veces me dan ganas de cortar alguna que otra cabeza. Ladro mucho, pero no muerdo.

También me gustan mucho la televisión y el buen cine, aunque lo que realmente me fascina es ir de un lado para otro para comprobar que más que culturas diferentes, existen personas parecidas con distintas circunstancias. Ya dijo alguien que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.

En este blog intentaré que haya de todo, aunque no puedo prometer nada. El objetivo principal es utilizarlo como herramienta de liberación, como vía de escape de mis penas y espejo de mis alegrías. No obstante, todavía no he decidido sobre qué escribir. Mejor me lo pienso más tarde, pues todavía estoy dudando...

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