Maybe this time...

Tengo 26 años, una radio vieja que compré en segundo de carrera y un trabajo que me gusta (con sus pros, sus contras, sus peros y sus manzanas).
Por mi edad, no sé nada de la vida. Soy un imberbe, un ignorante emocional perpetuo.
Pero sí he aprendido una cosa: vale la pena dejarse llevar por las corazonadas. Hay que mirar a la suerte de frente y arriesgar la vida en ello (perdón por el pleonasmo: ¿qué más se puede arriesgar, sino la existencia con sus diversas vías, circunstancias, fases, ciclos e historias para no dormir?)
Tengo la profunda sensación de que la gran oportunidad está cerca, solamente hace falta reunir las fuerzas necesarias para atraparla. Son menos los tesoros que se dejan atrás que los que aún están por descubrir.
La llamada telefónica, el e-mail o la paloma mensajera llegarán tarde o temprano. Es cuestión de saber esperar como yo no supe.
Y si no, nunca podrás reprochártelo. Como decían las tapas de yogures Yoplait cuando de niño soñaba con que me tocara la dichosa Playstation: "Sigue intentándolo".
Viel Glück!


Deira dijo
:)
Y desde luego no importa si la oportunidad tarda en llegar, si mientras tanto se pueden recibir estas palabras tan magníficas...
Aiiins
12 Febrero 2011 | 08:21 PM