Publicidad:
La Coctelera

Cuando los árboles no dejan ver el bosque

18 Abril 2011

Filosofadas

El Punk no está muerto y "Persépolis" es una obra maestra que, entre otras cosas, te hace mejor persona. O al menos, instruye, ofrece nueva perspectivas e invita a pensar. Si yo fuera ministro de Educación, su difusión sería obligatoria en todos los colegios del Estado.

Sabía que estabas preocupado, comprendía tu dolor... y aún así, seguí empeñándome en herirte.

Dicen los expertos que un buena historia debe comenzar con una frase impactante y terminar con un final abierto a interpretaciones. Algo así como el de "Cisne negro" o, si me apuran, el de "El Luchador", pero bien hecho.

La verdad es que no tengo ni idea de crear literatura. Es algo que se me resiste, probablemente porque soy un lector demasiado ocasional y amante de las soluciones fáciles. Además, hay que tener en cuenta el lado duro del asunto. Un escritor es, por lo general, un tío con un cierto dominio del lenguaje, un nivel de pedantería más o menos aceptable y, en definitiva, mucho talento. Los demás somos otra cosa: juntaletras, maestrillos del todo y de la nada, advenedizos infumables.

Fíjense bien en la expresión que he utilizado: crear literatura. No se trata de hacer vasitos de barro, torres con mondadientes o juegos de magia con una baraja española. No. Estamos hablando de dar nacimiento a nuevas realidades, sentimientos, personajes, paisajes... y darles sentido. O lo que es lo mismo: sentarse a escribir algo, hacerlo bien y que perdure en el imaginario de una más que improbable audiencia.

Demasiado arroz para tan poco pollo.

No se estaba mal bajo las mantas. En realidad, la sensación recordaba a una madrugada suave y con olor a suavizante. De todos es sabido que los niños suelen esconderse bajo la ropa de cama para huir de las imposiciones (‘mamá, no quiero a ir al cole, no luches contra ello') y él cumplía ocho años. Bueno, para ser exactos, cumplía veinte más, pero no le importaba.

¿Existe el secreto de la felicidad?

Probablemente sí, no lo niego. Por lo que a mí respecta, todo se rige por la filosofía del cambio repentino. Esto es, tener que cambiar el disco cuando aún estamos disfrutando de la canción número seis. Un rollo, sí, pero hay que hacerlo por necesidad física: simplemente, es necesario arriesgar y seguir el camino correcto.

Vale, como teoría es un churro, sí. Carece de argumentos de autoridad, de citas sesudas y cualquier atisbo de autocrítica. Ni siquiera hay una hipótesis que le sirva como esqueleto, ni unas bases fundamentadas que permitan ponerla en duda.

Pero, señores, que estamos filosofando por placer, sin pretensiones de mejorar la Humanidad o el mundo en modo alguno. Además, no pueden esperar nada bueno de alguien que, ya de primeras, se confiesa inútil para la literatura (ojo: no confundir literatura como creación con el arte de hilar palabras sin ton ni son. Eso lo hace cualquiera).

No obstante, no todo son latigazos para este Indeciso. A veces, en arrebatos de lucidez, me cuestiono asuntos de gran relevancia: ¿hay alguna teoría que merezca realmente la pena? ¿Sirven de algo?

La ventana se abrió violentamente: era lo malo de vivir en el centro de un huracán. Millones de hojas de periódico inundaron la habitación. El aire en el exterior se volvió irrespirable, no había nada que hacer allí. No tuvo más remedio que esconderse en su madriguera.

Muchos vendrán a contarme que los marcos teóricos son útiles para describir la realidad, sí. Otros, más audaces, me dirán que su objetivo es enseñarnos lo que debemos hacer y cómo debemos hacerlo. Eso es muy típico de los americanos y su manía de publicar diccionarios de uso y guías para casi todo.

Personalmente, no creo que una buena teoría pueda sustentarse en suposiciones, modelos, ni demás zarandajas. Incluso algunos modelos de comprobación empírica resultan insuficientes, ingenuos y, en definitiva, falsables. Es como querer escribir sobre Canadá sin haber estado allí, pero con cuestionarios resueltos por canadienses sobre lo que a priori hemos delimitado como sus hábitos de vida. Esto se traduce, para entendernos, en un señor con bigote y grabadora que nos pregunta qué cereales tomamos para desayunar cuando en realidad nos decantamos por tostadas con aceite y tomate.

Un sinsentido.

No entiendo qué haces aquí. ¿Cómo has llegado? ¿Quién cojones te ha abierto la puerta? ¿Por qué te niegas a desaparecer? Lo mejor para todos ─la señora adoptó un tono sublime─ es que te lances por un precipicio o te cuelgues de la lámpara del salón de tu cochambrosa casa. De lo contrario, tengo una bala reservada para ti.

Lo bueno de trabajar en sitios diferentes es que uno se pasa el día en movimiento. Tengo un Ipod con un sentido del espectáculo cojonudo que, en modo aleatorio, es capaz de combinar a las t.A.T.u. con Joaquín Sabina y quedarse tan pancho. Pero eso no es suficiente.

Con frecuencia me imagino aparatosos inventos que deberían construirse ya. Todos implican paradojas temporales, nuevas formas de entretenimiento y realidad virtual (se me ocurren mil fantásticas alternativas al 3-D de las narices) y, sobretodo, pretenciosos estilos de vida. Está la máquina de fotos mágicas, el guantazo del saber, el genio de los sueños y la radio de las apetencias musicales, entre otras muchos artefactos absurdos.

Pero mis ideas (que seguro que alguien las pensó antes y mejor) son, de momento, de aplicación totalmente impracticable. Es una desgracia, sí, pero ni me ofendo, ni me cabreo. Apenas me afecta, de hecho.

Sentado en el borde del universo, asumo con resignación las reglas del juego.

Hacía tanto frío que temían que los reproches quedaran paralizados en el aire. Por ello, decidieron abrazarse con más fuerza.

Parece que está de moda andar siempre preocupados por algo o alguien y quejarse todo el rato. No voy a ser hipócrita: yo mismo lo hago siempre. Me preocupo por muchas fruslerías y dejo las cosas importantes a un lado... y también centro mis esfuerzos en empresas que no requieren más que tiempo y constancia en pequeñas dosis.

Las quejas son, pues, una consecuencia lógica y no queda otra que que aprender a guardarlas en un estuche apropiado para arrojarlas contra el espejo cuando la necesidad de castigarse asome su asqueroso hocico.

¿Por qué te hartas de ti mismo, so imbécil? ¿A qué viene esta rabieta? ¿Crees que se merece esas palabras tan llenas de dolor, ira y vinagre?

Creo que ser adulto consiste, valga la redundancia, en saber crecer: separar el grano de la paja con soltura, buscar la felicidad a toda costa, aprender que nadie se acordará de nosotros cuando hayamos muerto. Si nos paramos a pensar, tampoco vivimos tantos años. Estar en la flor de la vida es una metáfora tan bonita como adornar nuestras tumbas con pétalos de rosa.

No quiero caer en el maniqueísmo del "ama a tu prójimo sobre todas las cosas". Los que me conocen saben que la última vez que pisé una iglesia fue para mi comunión y porque había regalos después. Pero si cambiamos el "ama" por "no fastidies" creo que, a grandes rasgos, se entiende lo que quiero decir.

¿Les he dicho ya que deben ver "Persépolis"? ¿Que es genial, entretenida, humana, cruda, realista? ¿Que es la mejor película de animación que he visto en mucho tiempo? ¿Un soplo de aire fresco? ¿Una luz en el crepúsculo?  ¿Sí?

Sinceramente, no sé si se pueden sacar unas conclusiones coherentes de esta batería desordenada de pensamientos mal analizados. Probablemente alguno de mis tres lectores crea que el Indeciso está borracho, loco o ambas cosas.

Pero, ché, que me trae sin cuidado.

Agazapado tras el matorral, comenzó a divagar cómo hubiera sido su vida si se hubiera echado para atrás aquel caluroso día de mayo. Sonrió mientras observaba sus uñas ennegrecidas y la sangre fresca que recorría el camino marcado por las líneas de sus manos. Frunció el ceño. Olía a muerte.

servido por eleternoindeciso 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Cosa infilosófica

Cosa infilosófica dijo

Tendrás que hablar os mas sobre eso de cambiar de cd en la pista numero seis, que suena interesante. Por lo demás, responderte desde un móvil medio listo cohibe mi habitual verborrea imparable, pero tenía que dejar constancia de que tantas letras han sido leídas :)

19 Abril 2011 | 02:43 PM

trapajazo

trapajazo dijo

No creo que sean tres los lectores de este blog,son más...pero seran tan vagos como Yo y no te comentan a pesar de saber que el monstruito que tienes por el lado derecho,se alimenta de comentarios y esta delgadito.
Me perdí a la mitad del post(sorry,lo siento,perdón!)pero es que esta una fatal de un tiempo a esta parte,ó siempre estoy asi,no se...pero lo que si sé es que tengo por ver Persepolis,que me la han recomendado por activa y pasiva...asi que la visualize y me quede con el cante de la peli,te lo dire si me gusto.
Que te leo,de veras.Un abrazo

8 Mayo 2011 | 12:10 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de eleternoindeciso

Cuando los árboles no dejan ver el bosque

ver perfil »
contacto »

El Eterno Indeciso eleternoindeciso@gmail.com

También en tumblr: http://eleternoindeciso.tumblr.com

Solo soy un letraherido más, amante de todo lo que tenga que ver con la palabra escrita.

Me encanta hacer mil cosas a la vez en pequeñas dosis, lo que ha hecho que me gane una merecedísima fama de lento y pesado.

Siempre intento mostrarme tranquilo y paciente, aunque a veces me dan ganas de cortar alguna que otra cabeza. Ladro mucho, pero no muerdo.

También me gustan mucho la televisión y el buen cine, aunque lo que realmente me fascina es ir de un lado para otro para comprobar que más que culturas diferentes, existen personas parecidas con distintas circunstancias. Ya dijo alguien que son más las cosas que nos unen que las que nos separan.

En este blog intentaré que haya de todo, aunque no puedo prometer nada. El objetivo principal es utilizarlo como herramienta de liberación, como vía de escape de mis penas y espejo de mis alegrías. No obstante, todavía no he decidido sobre qué escribir. Mejor me lo pienso más tarde, pues todavía estoy dudando...

Pornografía Infantil NO

Join the No Peanuts! Movement

Fotos

eleternoindeciso todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera