Con la cara lavada y recién peiná

¿Todavía queda alguien ahí?
No me extrañaría que estuviera hablando solo. Me lo merecería, por no dar señales de vida en más de dos meses y medio. Yo, que me había prometido escribir al menos una vez a la semana.
Hay una batería de excusas importante: mucho trabajo, demasiados cambios, épocas raras, momentos extraños, planes que se van al pique.
Pero, por el bien mental de todos, me ahorraré profundizar en ellas.
En otro orden de cosas, estoy dándole muchas vueltas a qué hacer con el blog. Cerrarlo me sumiría en una profunda depresión y mandaría al limbo muchísimos textos que, por insulsos, absurdos o incompletos, se merecen un lugar privilegiado en mi estantería de afectos personales.
Sin embargo, no sé si me apetece seguir pasando por aquí. El cuerpo me pide un cambio de aires acorde con la nueva etapa (otra, sí) que he comenzado.
De momento, he optado por intentar darle un lavado de cara a este rincón. Nuevos nombres en secciones y etiquetas lógicas y menos divertidas, pero más funcionales (en teoría). Por alguna extraña razón, los señores de La Coctelera no permiten que las tags se relacionen entre sí, ni tampoco hacen nada contra esa horrenda nube de palabras clave, por mucho que he insistido en cambiarlas.
Además, el post número 100 se acerca (este no vale: mi blog, mis reglas) y me apetece celebrarlo con un gran cambio. Quizás una mudanza (mejor dicho, una migración, que suena más técnico y nómada) no sea una mala opción.
En definitiva, no se trata más que de dar una capa de pintura a lo que hay y de probar cosas nuevas.
Ya me aclararé algún día, espero. Mientras tanto, os deseo un feliz verano.
Seguiremos informando.



Deira dijo
Feliz verano a ti también :)
Espero que encuentres la forma de continuar el blog que mejor te parezca... Pero que lo continúes, sobre todo!!
20 Julio 2011 | 12:05 PM